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Sacerdote habría confesado su pecado de robar casi $100,000 de limosnas: Diócesis de Santa Rosa

Mary Callahan
Written by Mary Callahan

Un accidente automovilístico que envió a un sacerdote de Santa Rosa al hospital en junio reveló lo que sus superiores ahora creen que pudo ser un hábito durante toda su carrera: sacar dinero de la iglesia y de sus feligreses, traicionando la confianza de los fieles y trayendo un nuevo escándalo a una acosada institución, todavía recuperándose de la mancha por décadas de abusos sexuales del clero.

El sacerdote Óscar Díaz, quien desde entonces ha sido suspendido de su ministerio en la Iglesia de la Resurrección, tenía más de $18,000 en efectivo en su automóvil, dividido en media docena de bolsas de limosnas de la iglesia cuando chocó contra el tráfico lento de la autopista la tarde del 19 de junio, resultando gravemente herido, señaló el obispo de Santa Rosa, Robert F. Vasa.

Autoridades eclesiales recuperaron alrededor de $77,000 más de la oficina parroquial de Díaz y de su hogar, incluyendo más de una docena de bolsas de seguridad utilizadas para limosnas en iglesias de varias parroquias que atendía anteriormente y un montón de billetes en su mayoría de $100, por un total de $10,083 en un sobre sobre su escritorio, según la Diócesis de Santa Rosa, de la Iglesia Católica.

La evidencia adicional sugiere que Díaz, de 56 años, habría tomado cheques extendidos a diferentes parroquias para depositarlos en cuentas personales, y utilizó otros medios para malversar los fondos de la iglesia —principalmente para enviar dinero a familiares y amigos en México, dijo el obispo.

Cuando los funcionarios de la iglesia lo enfrentaron por su conducta, dijo Vasa, Díaz confesó a fines de junio una larga historia de guardar limosnas de las iglesias.

La policía no ha arrestado a Díaz ni lo ha acusado de cometer un delito. El periódico The Press Democrat no pudo comunicarse con Díaz el lunes para realizar comentarios o confirmar de forma independiente las acusaciones hechas por Vasa.

Díaz, un hombre que el obispo describió como un confidente cercano, uno muy apreciado por su hermandad, no ofreció ninguna explicación por su presunta conducta, explicó Vasa.

“Solo puedo imaginar que tiene que ser una enfermedad grave”, dijo el obispo. “¿Quién en su sano juicio roba las limosnas y guarda esas bolsas como evidencia del robo, durante años? No tiene sentido”.

Vasa mencionó que la iglesia nunca podría saber cuán extensos fueron los supuestos robos. Dijo que Díaz aprovechó “absolutamente” las cinco parroquias donde ha servido como pastor desde 2004, y probablemente antes de eso, cuando era asistente.

No estoy seguro de cuánto tiempo me llevará resolver todo esto, pero creo que pasarán de cuatro a seis meses antes de tener una idea más clara de cuáles serán los números”, dijo Vasa.

Llamó a la situación “una traición muy profunda”.

Díaz, quien se fracturó una cadera y requirió una cirugía luego del accidente, se está recuperando en una casa privada, dijo Vasa.

No está bajo custodia y no está bajo amenaza de arresto inmediato, indicó la diócesis.

Después de una investigación inicial, la policía de Santa Rosa determinó que los protocolos de contabilidad para las limosnas en la iglesia eran tan laxos que no había pruebas suficientes para respaldar el procesamiento penal, dijo Vasa.

Los detectives iniciaron una investigación inmediatamente después del accidente automovilístico y concluyeron que necesitaban información y contabilidad adicionales por parte de la iglesia para proceder, dijo la policía de Santa Rosa en un comunicado el lunes.

La información divulgada a los medios el lunes incluyó detalles nuevos, no especificados, que justificaban una investigación adicional, dijo la policía.

Vasa explicó que el accidente de Díaz ocurrió en la autopista 101, cerca de River Road, cuando llegó demasiado rápido al tráfico debido a la desaceleración de los autos, un miércoles por la tarde.

El personal de emergencias médicas que se preparaba para llevarlo a un hospital le preguntó si necesitaba algo de su automóvil, y Díaz les alertó sobre las bolsas que contenían su “salario” en efectivo, que luego fueron transportadas con él, dijo Vasa.

Las bolsas de seguridad estaban etiquetadas como “Parroquia de la Resurrección”, fechadas y marcadas como “primera” o “segunda” colección, dijo Vasa. Alguien en la sala de emergencias estaba lo suficientemente preocupado por la cantidad de dinero en efectivo que llamó a la policía.

Cuando la policía llamó al obispo, él les pidió que tomaran la custodia del dinero y realizaran una investigación criminal.

El 24 de junio, Vasa estaba revisando los procedimientos de contabilidad en el templo de la Resurrección cuando se enteró de que Díaz llamó a la parroquia para informar que había dejado en su oficina algunas bolsas de limosnas que debían ser procesadas y depositadas.

Los miembros del personal que verificaron la entrega, reportaron haber encontrado de 10 a 12 bolsas selladas y no selladas con varias fechas de 2019, así como los billetes de $100.

Temiendo lo peor, Vasa fue con monseñor Daniel Whelton a la rectoría, donde vivía Díaz, para ver qué más podían encontrar, y descubrieron más bolsas de seguridad llenas de efectivo.

Las bolsas fechadas, según Vasa, “muestran un robo sistemático en la parroquia de la resurrección, desde septiembre de 2018 hasta junio de 2019″.

Eso es prácticamente la totalidad del tiempo que Díaz, un originario de México y uno de 15 hermanos y hermanas, sirvió en la iglesia en Stony Point Road, donde llegó en agosto pasado después de estar más de dos años y medio en Santa María de los Ángeles, en Ukiah.

Antes de eso, Díaz sirvió dos años y medio en la iglesia St. Mary Immaculate, en Lakeport, y aproximadamente un año en la iglesia de Nuestra Señora Reina de la Paz, en Clearlake.

Anteriormente, sirvió en la Iglesia de San José, en Cotati, desde 2004 hasta 2012, señaló el obispo.

Vasa dijo que Díaz fue ordenado en Santa Rosa en 1994, aunque no estaba claro dónde servía antes de 2004.

Pero “dado el fuerte patrón desde 2004, me resulta muy difícil creer que (tomar dinero) no habría comenzado antes”, dijo el obispo.

En una nota de cuatro páginas preparada para los sacerdotes de la diócesis, difundida la semana pasada, Vasa describió la pena interna y la ira que ha experimentado al luchar con la presunta conducta de Díaz, así como la decisión sobre cuánto hacer público, y finalmente decidir que Díaz debe ser responsable a través de la divulgación pública.

Los pastores en las cinco iglesias donde Díaz ha servido recientemente, leyeron una breve declaración del púlpito en las misas dominicales.

Pero Vasa dijo que sigue en conflicto sobre si favorecería la persecución penal, si se reúnen pruebas suficientes para apoyar algún cargo.

Dijo que “abogaría por la misericordia”, si las parroquias consideraran la posibilidad de presentar cargos criminales contra Díaz.

“Es solo una situación horrible que nunca preví o esperé encontrar”, declaró Vasa, “y sin embargo, aquí está”.

Díaz ha sido puesto en licencia administrativa. “Desafortunadamente, dado el tiempo durante el cual ocurrió el robo, la variedad de métodos y el total de dólares involucrados, no puedo imaginar ningún posible futuro ministerio”, escribió Vasa en una carta a los sacerdotes.

The Press Democrat [English version]

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