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Picazo Cafe en Sonoma, el restaurante que empezó con una parrilla para hamburguesas

Heather Irwin
Written by Heather Irwin

Salvador Chávez comienza sus días a las 3:30 am, preparando pane dulce para el desayuno en su restaurante familiar ubicado en Sonoma. Y aunque sus roles de frambuesa y de canela son excelentes, es a “Don Chava” a quien los clientes habituales van a ver cada mañana a Picazo Cafe.

“Siempre anda contando chistes”, dijo su hijo, Salvador Chávez Jr., en el acogedor comedor de la centenaria casa de campo en Arnold Drive. “Cuando él no está aquí, la gente se preocupa. Preguntan: ‘¿Está bien tu padre?’. Y les digo que está de vacaciones”.

Es probable, sin embargo, que encuentre al menos a un miembro de la familia en el restaurante con 26 sillas en todo momento, ya sea trabajando en el mostrador, sirviendo, manejando el asador o preparando su lista de salsas especiales. Tías, tíos, primos, niños y padres son parte de la máquina multigeneracional que ha convertido a Picazo en un destino comunitario bien concurrido.

Aquí es donde realmente repica el sueño americano para nosotros. Me lo tomo muy en serio”, dijo Sal Jr., quien administra las operaciones en el restaurante, además de dirigir su propia compañía de licores y formar parte de la junta escolar de la ciudad durante varios años.

Mis padres cruzaron ilegalmente la frontera, todos con ‘coyotes’ separados. No fue hasta que mis padres se reunieron con mi hermanita que todos se dieron cuenta del peligro y del esfuerzo que hacían por ese sueño. Quiero honrar eso”, dijo.

Aunque sus padres y su hermana ahora son ciudadanos, su paso fronterizo desde México en 1984 sigue siendo una parte importante del patrimonio familiar. Trabajando primero en una granja de productos lácteos en Bodega, don Chava y su esposa, Kris, han sido cuidadores de una finca en el Valle de Sonoma durante casi dos décadas, y viven en la propiedad.

Picazo, que fue inaugurado en 2008, era en realidad una idea para un negocio secundario, donde los trabajadores podían tomar un burrito de desayuno y café a partir de las 5 am.

“Este lugar fue para mis padres una tranquilidad para el futuro. Fue un sentimiento de que siempre tendrán algo que es nuestro“, dijo Sal Jr.

Armado con un rudo plan de negocios y un préstamo comercial de $40,000, Sal Jr., quien era entonces estudiante de economía en Sonoma State University, pensó que su breve experiencia trabajando en una cafetería en la plaza de Sonoma lo armaría con todo lo que necesitaba saber para administrar una cocina completa. O al menos una máquina de café espresso. No tanto, recordó, pero aprendió en el trabajo. Fue idea de su padre vender hamburguesas los fines de semana con una simple parrilla casera afuera del restaurante que resultó ser un pilar de su actual éxito.

Tan sólo sacábamos la parrilla los sábados y domingos y hacíamos hamburguesas con papas a la francesa”, dijo Sal Jr.

Vendían 40 ó 50 hamburguesas cada fin de semana. El secreto: “Sazonar constantemente, voltear la carne, siempre era desordenado pero delicioso”, dijo.

Ahora, la parrilla ha desaparecido, instalaron un asador en la cocina y la espátula del maestro de la parrilla fue pasada a un tío. Lo que hace que las hamburguesas sean especiales son las salsas caseras, incluida la salsa Picazo de su madre (hecha con ajo, champiñones, chipotle y crema), que se suma al factor sorpresa del extenso menú de hamburguesas.

Sal Jr., quien obtuvo su entrenamiento de cocina trabajando para Ed Metcalfe, de Shiso, ha trabajado con su familia para expandir el menú aún más, agregando elementos como tazones con vegetales orgánicos, pan tostado con aguacate, y licuados de desayuno junto con pescado mahi mahi y papas, costillitas y la imprescindible hamburguesa de Don Chava hecha con carne de res alimentada con pasto, pulled pork, queso pepper jack, jalapeños, cebolla roja curtida y salsa picante Picazo

Lo especial de este lugar es que no es tan especial. No es lujoso, pero todos aquí están realmente interesados ​​y quieren que las cosas vayan bien”, dijo Sal Jr., quien admitió que el estacionamiento alrededor del restaurante es bastante horrible. Con sólo un puñado de espacios al frente, incómodamente cerca de la calle; los fines de semana, los clientes simplemente encuentran un lugar alrededor de la zona.

“Veo todos los autos estacionados aquí, y todas las cosas ridículas que la gente tiene que hacer para llegar hasta aquí, y me hace sonreír. No me puedo imaginar lo que sería si tuviéramos el pavimento y un buen estacionamiento“, dijo con una sonrisa.

The Press Democrat [English version]        

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Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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