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Noche de micheladas en Mi Burrito

Ricardo Ibarra
Written by Ricardo Ibarra

Ricardo Ibarra

Fue una noche inusual. La reunión fue en una de las salas del aeropuerto del Condado de Sonoma. Subimos a la torre de control donde los técnicos conversaban con pilotos que despegaban en la pista que veíamos iluminada con luces azulinas. Y luego, terminamos rodeados de micheladas. ¿Quién hace eso en una sola noche?

La reunión fuer organizada por el Hispanic Chamber Young Professionals. Es algo que en inglés llaman ‘mixers’, como decir mezcla, ¿o mezcladora? Se supone que son para conocer a gente nueva y conectar con personas que podrían tener intereses en común, como en los negocios. Saludas a la gente. Les das la mano. Quizá tu tarjeta, si la traes. Tu número de teléfono. Y al final del evento terminas con múltiples solicitudes de amistad en Facebook de personas que tal vez nunca te vayan a dar siquiera un ‘Like’ a tu ‘selfie’.

Total que conocí a unas personas que me invitaron a Mi Burrito. Es un lugar ahí cerca del aeropuerto —harán mejor negocio si el aeropuerto logra abrir rutas aéreas a México. Llegó Ariel a atendernos, un caballero simpático del Estado de México. Como si tuviera un sensor para saber lo que queríamos y necesitábamos, nos trajo, así, sin preguntarnos, un plato de langostinos.

Ignacio Navarro, dueño de Mi Burrito, me dijo que los “zarandean en una salsa picosa, guisados en mantequilla con una salsa tipo a la diabla, se marina y se sirve como ‘appetizer'”, o botana, para que se entienda mejor.

Oriundos de Guadalajara, Jalisco, esta gente tenía que saber preparar unas micheladas de aquellas. Ariel, tan sólo escuchar la palabra. Hace aparecer como por arte de magia la tradicional michelada, adornada con jícama, pepino, naranja, limón y chile en polvo. Aquí la tienen:

¿A poco no se le hace agua la boca? Y sabe mejor de lo que se ve. Una cerveza Victoria mezclada con Clamato, especies y las recetas secretas, ¿quién la puede rechazar? Y con este calor que empieza a sentirse en el condado de Sonoma.

Cuando creímos que no había más sorpresas esa noche. Ariel, de nuevo, hizo de las suyas, y como el mago que jala al conejo del sombrero. ¡Pum! Una piñada, que le llaman. ¡Tómala! En tu cara…

¿Demasiado? Qué tal desde esta perspectiva:

Además de Ariel, esa noche también nos atendió Lizbeth, una queretana que no dejaba de sonreír cada que pasaba y preguntaba: “¿Todo bien?” Y sí, todo estaba muy bien.

Navarro dijo que siempre buscan innovar sus platillos, sus bebidas y el espacio interior del restaurante. Por ejemplo, tienen uno que lleva pescado, cangrejo y camarones empanizados; aguachile con camarones, pepino, cebolla morada y chiles serranos adentro de un molcajete. O camarones servidos en el interior de un coco.

Al final de la noche quedamos, pues sí, todos mezclados y listos para el viaje de regreso a casa.

Mi Burrito está al noroeste de Santa Rosa: 385 Aviation Blvd. #C. Teléfono: (707) 545-8208. Abierto de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche. No te lo pierdas si andas por el rumbo.


Contacte al editor de La Prensa Sonoma, Ricardo Ibarra, en el teléfono: 707-526-8501. O en el correo electrónico: ricardo.ibarra@pressdemocrat.com

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