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Negocios del Condado de Sonoma descubren formas creativas para subsistir durante la pandemia

Austin Murphy
Written by Austin Murphy

Regina Rolland conducía más allá.

Actualmente, al conducir con un cargamento de s’mores bars, galletas Oreos inmersas en chocolate y caramelos de sal de mar a 35 millas de su tienda en Kenwood a un cliente en Vallejo, iba 15 millas más allá de su habitual sector de entrega.

Los tiempos extraordinarios piden medidas extraordinarias. Cuando has tenido que cambiar tu negocio de la noche a la mañana de recibir un 99 por ciento de tus clientes que entran a pie a tu negocio a un 10 por ciento de pedidos por Internet, cuando luchas por tu sustento, estás dispuesta a conducir fuera de tu ruta habitual.

“El tránsito no estaba del todo mal”, dijo Rolland, la implacablemente optimista dueña de Wine Truffle Boutique, un bar de chocolate y gelato dentro de VJB Vineyard and Cellars. “Conduje tranquilamente de ida y conduje tranquilamente de vuelta”.

Mientras que el Condado de Sonoma continúa haciendo un trabajo admirable al aplastar la curva del coronavirus, al aminorar el índice de nuevas infecciones, la fase valiosa del aprendizaje para los dueños de negocios que se adaptan a un históricamente duro clima económico es desalentadoramente difícil.

Rolland hacía más que solo conducir por Highway 12 con un cargamento de golosinas de calidad artesanal. Estaba sobreviviendo.

Ese es el clima siniestro en el que muchos negocios se hallan mientras que permanecen las directivas del Condado de quedarse en casa, y las solicitudes para recibir beneficios por desempleo se han disparado a niveles no vistos desde la Gran Depresión.

Desde el fabricante de Windsor que hace equipaje para motocicletas a hacer mascarillas por ocho dólares cada una, a un ex fabricante de armarios que usa sus habilidades de carpintero para crear ventanas especiales para su cadena de tiendas de nieves, a la dueña de 25 años de edad de una boutique de ropa de Cotati que incrementó su perfil al comenzar un podcast para ayudar a jóvenes empresarios a lidiar con la crisis, así es como se ve estar en un estado de supervivencia.

A través del condado, los negocios se están adaptando e innovando, solo para poder mantener las luces encendidas. Mientras que sacar ganancias está fuera de su alcance, por ahora, están peleando por aminorar el flujo de la hemorragia de dinero.

“Los empresarios y dueños de pequeños negocios siempre han sido un grupo peleonero”, dijo Seth Wood, dueño de Woodflour Brewing Co. de Sebastopol, cuyo aminoramiento de operativos incluyen recoger y hacer entregas a domicilio de cervezas artesanales y comida desde su restaurante.

El flujo del ingreso, aunque muy reducido, es suficiente para cubrir la nómina de sueldos.

“Realmente no detiene la hemorragia”, dijo. “Pero por lo menos no vamos a llenar de sangre la alfombra”.

La importancia de hacer contactos

Para Rolland, significó hacer con rapidez un repaso general de sus ventas operativas en línea, cambiando su sitio de Internet de WordPress a Weebly, cuya opción de un “carrito de compras” le funcionó mejor a ella, y empapándose de las particularidades de Google Analytics. Mientras que eso le pueda sonar tedioso, Rolland se lo devoró como un nuevo episodio de “Ozark”: tales analíticas le dicen cómo sus clientes dieron con su portal; si respondían a un mensaje de texto, un mensaje de correo electrónico o al ver su página de Facebook.

Ella aprendió Google Analytics de un experto en mercadeo mediante una llamada de Zoom que era llevada a cabo por un grupo de mujeres dueñas de negocio a la que ella pertenece. En este feo clima de negocios, Rolland está apoyándose en esas conexiones humanas, tanto como lo está haciendo sobre los analíticos o su flamante nuevo portal.

“Todo tiene que ver con tu red de contactos”, dijo, “y las colaboraciones que has hecho por el camino”.

Tras introducir su nuevo portal, promocionó las nuevas canastas de la tienda “Pet Bunny” para la pascua, unos conejitos huecos rellenos con bombones hechos en casa, envueltos en una “cajita con agarradera”. Hizo 60 y rápidamente se le vendieron todas y tuvo que hacer más.

Rolland espera que las canastas de la tienda para el Día de las Madres, rebosantes de trufas rosas, caramelos lavandas y otros de los artículos que gustan a la gente no sean menos populares.

“Hace un par de semanas”, dijo, “me sentía mucho más estresada que ahora. Me siento como que puedo hacer esto”.

¿Tiene máscarillas?

Tú ves una máscara. Ellos ven un bote salvavidas.

Por 35 años, Kathy y Richard Battles han regentado RKA Motorcycle Luggage; “La Gucci de equipo de viajes suave”, en su pequeña tienda de Windsor. Si necesita de alforjas para su motocicleta Triumph o Harley Davidson, las encontrará en la tienda de Windsor.

Los Battles también viajan a mítines de motociclistas y espectáculos, donde montan puestos y hacen una gran parte de sus ventas anuales. Este año todos esos eventos han sido cancelados o pospuestos.

La pérdida de esas ventas “es un golpe significativo para nosotros”, dijo ella. Sin ellas, la pareja no está segura cómo seguirán con el negocio.

“Esto puede que sea un nuevo modelo”, dijo ella, apuntando a su propia cara, parcialmente cubierta en una mañana soleada con una máscara reusable hecha con una mezcla de algodón, diseñada para reunir los requisitos que encontraron un el portal de salud de Kaiser Permanente, la cual porta un filtro adicional y unos ajustes de tela para mayor comodidad.

Dándose cuenta de la gran demanda por cubre bocas que no son N95, los Battles reorganizaron su taller y se dispusieron a ponerse a hacerlas. Pidieron tres grandes rollos de un material, compuesto de una mezcla de polyester y algodón de siete onzas y media. Los únicos colores disponibles eran oro y rojo. “Los tomamos’, dijeron. En una parte del estado poblado por numerosos fanáticos de los 49ers, eso no ha probado ser un detrimento para las ventas.

Lo que esperan hacer es firmar contratos con agencias locales como departamentos de bomberos, de policía, rescatistas de emergencias y proveerlos a nivel local.

“Eso estabilizaría nuestro negocio”, dijo él.

Mientras tanto, los Battles han quedado sorprendidos por el volumen de pedidos que están llegando. Un cliente de otro estado pidió 1,000. La ciudad de Sebastopol pidió 100.

Calpine, la empresa generadora de luz, pidió 50. Cuando Richard Battles envió un correo electrónico promocional a su lista de contactos, “los teléfonos no paraban de sonar” el día siguiente.

Los Battles aplauden a aquellos que están haciendo máscaras y donándolas.

“Desearía que estuviéramos en una posición financiera para hacer eso”, dijo. “Pero no lo estamos”.

Pese a que solo ha estado haciendo mascarillas por dos semanas y pico, RKA Motorcycle Luggage son veteranos en ese campo comparados con Santa Rosa Uniform and Career Apparel, la cual sacó su primera máscara el lunes, dijo Leslie Bagley, la dueña.

Mientras que la empresa provee uniformes para policías y personal médico, su esposo, Bruce, dijo que “la mitad de nuestro negocio son de uniformes de negocios de hospitalidad”: para chefs, servidores, limpiadoras de casas, empleados de casinos, por nombrar a unos cuantos.

“Realmente estamos acusando un golpe al tratar de mantenernos abiertos”.

Para llenar ese hueco, también están haciendo mascarillas. Dado a que ya venden suministros médicos y uniformes de enfermeras, tienen una base de clientes que los buscan.

“Está disparándose como un cohete”, dijo Leslie Bagley, quien denota que la empresa hace máscaras en diferentes tamaños, para adultos, niños y bebés. En estos momentos, no las pueden hacer lo suficientemente rápido como para llenar la demanda.

Cuando la recesión llegó hace 12 años, sucedió lo mismo, dijo ella.

“La parte hospitalaria de nuestro negocio cayó de forma terrible. Y tomó un par de años para que las cosas regresaran”.

Fondo para tiempos malos tiempos

Salvador Cruz era un constructor de armarios que trabajaba duro, guardaba su dinero e invertía en bienes raíces. Pero en el 2008, el mercado quedó sin sus bases. Sus pérdidas fueron muchas.

Decidió que el tiempo había llegado para reinventarse a sí mismo. Oriundo de Guadalajara, México, creció saboreando la fruta local en las nieves de sabores. En 2010, Cruz abrió su negocio Fruta All Natural Ice Cream en Bellevue Plaza, ubicada en Stony Point Road.

A la gente le encantó. Para el 2018, él ya había expandido su negocio a cuatro ubicaciones.

Cuando llegó la pandemia, Cruz puso a buen uso sus habilidades de carpintero, construyendo una ventanilla para tomar órdenes en cada una de sus tiendas.

Los clientes pueden pedir su orden en la ventanilla o por teléfono. Al construir las adiciones, no reparó en poner barreras tipo cristal plexiglás. Este hombre se toma muy en serio el mitigar el esparcimiento del virus.

“Tengo a 40 empleados y cinco familiares trabajando para mí. No quiero que mis trabajadores, mi familia o mis clientes se enfermen”.

Cuando pegó la Gran Recesión del 2008, Cruz no tenía un gran amortiguador económico.

“Siempre dijo, no quiero que eso vuelva a pasar”, evocó. “Así que me voy a conseguir un fondo de emergencia”.

Dicho fondo le ha evitado algo del golpe económico que ha recibido. Con sus cuatro tiendas abiertas para pedidos para llevar, sigue perdiendo entre 10,000 y 15,000 dólares al mes.

Pero eso es menos que los 20,000 dólares al mes que no recibiría si cerrara todo.

Al permanecer abierto, “mantengo contentos a mis trabajadores, dado a que reciben un ingreso”.
Su amortiguador económico -unos 120,000 dólares antes de la pandemia- ahora es la mitad de ese monto. Al llegar los climas cálidos y con menos restricciones, Cruz espera que comience a tener ganancias antes de que su fondo para emergencias se acabe.

Una bendición disfrazada

La primera cosa que hizo Julie Montgomery, tras la orden pública hecha por las autoridades de salud del Condado que fueron impuestas el 18 de marzo, fue dar un permiso de ausencia a su pequeño grupo de personal en Kindred Fair Trade, una tienda ubicada en Fourth Street de Santa Rosa, la cual se especializa en artículos hechos a mano de todo el mundo. Para recortar más sus gastos, pidió y se le concedió un atraso del pago de su alquiler.

Le llamó a su tarjeta de crédito y recibió buenas noticias: no tenía que hacer pagos por un par de meses.

Como todo otro dueño de negocios en este artículo, solicitó una subvención y ayuda del gobierno federal del Programa de Protección de Cheques de Pago (Paycheck Protection Program), administrado por la Oficina de Pequeños Negocios (Small Business Administration) mediante bancos locales y Credit Unions.

Hasta ahora, ningún negocio ha visto ni cinco centavos.

Como lo hizo con Rolland, la pandemia forzó a Montgomery a inyectar esteroides en las flaquencias que era su presencia en la red. Para Montgomery, eso conllevó horas inmersas en webinars sobre mercadeo y estrategias de búsquedas estrategias de Internet. Ha aprendido a ponerles pies de foto a las imágenes y a describir productos de tal manera que hace que Google “te vea como una autoridad”, dijo, “así que si alguien busca ‘mercado de canastas africanas’, entonces aparece ‘Kindred Fair Trade African market basket’ entre las primeras búsquedas.

“Todo en mi tienda es interesante”, dijo Montgomery. “Está hecho por una persona en un país en desarrollo y está mejorando sus vidas. Es mi trabajo contar su historia. De otra forma me veo como cualquier otra tienda que vende vestidos y joyería”.

En el pasado, metía sus ganancias del año anterior de vuelta a su tienda. Este año, “por pura suerte” se quedó con su dinero.

“En cuestión de efectivo, estoy bien”, dijo. “Estoy segura que voy a sobrellevar esto”.

En Bow N Arrow Clothing, su boutique en Cotati, Mercedes Hernández, la dueña, igual, descansó a su personal de tres empleados.

“Ahora”, dijo la empresaria de 25 años de edad, “solo quedo yo”.

Entre sus retos está el inventario. Hernández compra de muchos vendedores de Los Angeles, cuyas bodegas están todas cerradas. Tiene dificultades en mantener un surtido de sus “buenos vendedores”.

Mientras tanto, al intentar vender los artículos que tiene bajo surtido, promociona su contenido en los medios sociales, incluyendo su nuevo podcast, “Lo creeré cuando lo vea”, el cual debutó el nueve de abril. En el podcast, comparte su trayectoria y conocimientos de “llevar a cabo un negocio, sobreponerse a los obstáculos… y cómo mantener un empuje mediante la fe”.

Auto describiéndose a sí misma como un “alma vieja”, a veces exhibe una serenidad más allá de sus años. En lugar de rendirse durante “nuestros momentos de tocar fondo”, le aconseja a sus radioescuchas en su segundo y más reciente episodio que sigan adelante, incluso cuando las cosas se sientan desesperantes.

Tu recaída, dice ella, “es una bendición disfrazada… cuando estás teniendo un mal día, un mal mes, un mal año; es durante estos tiempos duros cuando aprendemos mucho, y es cuando toma lugar el crecimiento”.

Puede ponerse en contacto con el reportero Austin Murphy en el 707-521-5214 o en austin.murphy@pressdemocrat.com. On Twitter @ausmurph88

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