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La Luz brinda oportunidades de crecimiento empresarial con microcréditos en Sonoma

Durante varios años, Noemí Vásquez trabajó sola como costurera en el Valle de la Luna, en el condado de Sonoma, obteniendo ingresos haciendo pequeños trabajos con el hilo y la aguja. Ella tenía habilidades, y la oportunidad atraía a clientes que necesitaban elaborados vestidos de quinceañera y trajes de baile, pero su pequeña máquina de coser no estaba a la altura de la tarea.

Es posible que todavía estuviera haciendo pequeñas confecciones hoy, si no fuera por un microcrédito de $1,200 que le proporcionó la organización sin fines de lucro con 34 años en el Valle de Sonoma, La Luz. Ese préstamo le permitió a Vásquez comprar una máquina comercial y finalmente lanzar su negocio.

“Ella trajo los $45 acordados cada mes para pagar el préstamo”, recordó Juan Hernández, director ejecutivo de La Luz. “A veces, todo era centavos y moneditas. Tuvimos que conseguir una envoltura para hacer rollos con el cambio”, sonrió. “Pero ella lo pagó”.

El microcrédito para pequeños empresarios es sólo uno de los recursos que ofrece La Luz desde su moderno centro de usos múltiples en Boyes Hot Springs. La agencia es un centro vital y de recursos para residentes de bajos ingresos y familias desfavorecidas en la comunidad latina del valle. También tiene una reputación bien establecida como un socio seguro y confiable para una población que, dice Hernández, no se siente cómoda pidiendo ayuda.

“Uno de los aspectos más difíciles del programa de microcréditos es que encontramos que muchas personas son adversas a la deuda, de manera experiencial y cultural”, dijo Hernández. “Están acostumbrados a ahorrar dinero, antes de hacer grandes compras. Pero esa estrategia limita las posibilidades de crecimiento de una empresa; la mayoría no lo hace. Pedir dinero prestado para expandir un negocio a menudo tiene un buen sentido económico, pero no es una ruta familiar. “Quieren saber, ‘¿cómo recupero el dinero?'”.

En cambio, La Luz ofrece un conjunto de recursos para ayudar al empresario a tener éxito, desde servicios legales y de idioma, hasta educación, capacitación y mentores. Para calificar a un préstamo pequeño, el programa requiere que el prestatario del negocio prepare primero las proyecciones de flujo de efectivo, un plan de mercadeo, proporcione un informe de crédito, una prueba de vivienda estable y tome decisiones sobre cómo el negocio pagará el préstamo.

“Estas son personas que trabajan duro, pero que no serían consideradas para préstamos por los bancos tradicionales“, explicó Hernández.

El programa de microcréditos se sembró en 2015, con una subvención de $50,000 de Simon Blattner, en honor a su esposa, la integrante de la junta de La Luz, Kimberly Blattner. El centro ha otorgado hasta ahora 17 préstamos comunitarios, todos ellos reembolsados, ​​excepto uno, cuando el empresario se enfermó.

Al igual que su programa de microcréditos, La Luz desempeña un papel único en el condado de Sonoma y en la comunidad latina. Para muchos, es el primer punto de acceso para ayuda con necesidades básicas en caso de emergencia y para oportunidades para superar desafíos económicos y sociales. La Luz ayuda a los clientes a navegar por los recursos, y en asociación con donantes, empresas y otras organizaciones del condado, proporciona ayuda para presentar declaraciones de impuestos, ofrece clínicas de salud, clases de informática, habilidades de crianza y nutrición, así como cursos de inglés como segundo idioma.

“Servimos a unas 10,000 personas al año”, señaló Hernández, “Nuestro enfoque a largo plazo es construir una comunidad, ayudar a los ciudadanos latinos residentes a desarrollar habilidades de vida sólidas, que puedan transmitir a sus hijos y vivir una vida mejor”.

A veces eso también significa movilizar recursos para enfrentar emergencias. Después de los incendios de 2017, además de brindar asistencia para la vivienda, La Luz lanzó un programa de capacitación y certificación de oficios de construcción, para ayudar a preparar a los trabajadores para mejores trabajos, que serían abundantes en los próximos meses y años. También amplió el programa de microcréditos empresariales.

Dos tercios de las personas a las que La Luz atiende cada año son mujeres, y 62% de sus clientes tienen entre 30 y 60 años de edad. Más de la mitad tienen ingresos menores a $26,000 al año.

Hernández creció en el barrio de East Los Angeles antes de obtener una licenciatura de UC Riverside y una maestría en psicología y desarrollo organizacional de Sonoma State University.

A pesar de la retórica a menudo oscura en el escenario nacional, Hernández considera que los residentes del Norte de la Bahía son personas de conciencia, dispuestos a colaborar y ayudar a los residentes locales que limpian, trabajan en cocinas, campos y jardines para salir adelante. Y, él cree, esa actitud será necesaria para que toda la comunidad del condado siga avanzando en esa dirección.

Escrito por Stephen Nett para The Press Democrat.

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Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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