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Video: La ganadora del premio North Bay Spirit usa el arte para capacitar a los latinos

Susan Minichiello

Puede ver esta nota en inglés aquí.

Cuando era más joven, Isabel López nunca pensó que podría tener éxito como artista.

Se inscribió en el apreciado programa ArtQuest como estudiante de Santa Rosa High School, mas a su familia le faltaban los medios económicos para materiales de arte o tutores. Ella suponía que otros alumnos del programa eran más competentes que ella. Descorazonada, abandonó el programa de arte antes de graduarse de la escuela preparatoria en 1998.

Al recordar eso, López ve que estaba padeciendo del síndrome del impostor, un esquema que consiste en dudar de las pericias o el talento de uno mismo. El síndrome del impostor puede afectar a las mujeres y a las mujeres de color o minorías en especial, de acuerdo a lo que han descubierto los investigadores, principalmente si no se ven reflejadas en el ámbito creativo, profesional o de otro tipo al que aspiran.

“No vi a muchos niños que se pareciesen a mí en el programa”, dijo López, de 40 años de edad.

Ya como mujer adulta, se dispuso a cambiar eso.

 

En 2015, López fundó Raizes Collective (raizescollective.org), una agencia no lucrativa con sede en Santa Rosa que busca movilizar a la comunidad latina a través del arte, la expresión cultural y la educación ambiental. En los pasados cinco años, ha llevado a cabo casi 80 eventos artísticos locales para familias y alumnos. Con celebraciones anuales del Día de los Muertos que atrajeron a 500 asistentes antes de la pandemia de COVID, conciertos, clases de escritura creativa, murales grupales y lecturas de “Poesía en el estacionamiento”, López ha creado un escape artístico para la comunidad latina en el Condado de Sonoma.

“Me encanta interconectar a las personas y ofrecerles una plataforma”, dijo López. A través de las iniciativas de Raizes, enfatiza los talentos artísticos de la comunidad latina.

Jorge Inocencio, miembro de la junta de Raizes, dijo que López envuelve a los jóvenes en cualquier evento que organiza, para ayudarlos a sentirse que son vistos, escuchados y motivados.

“Eso es algo realmente clave para ella: el ver a los niños pequeños admirar a las personas que los representan, que se parecen a ellos, que a veces también hablan español y comparten su arte con el mundo”, dijo Inocencio. “Ella vio esta falta de figura en el arte y de eventos culturalmente sensibles, y creo que eso la impulsó. Quería ver que se hiciera aquí y nadie se tomaba el tiempo para hacerlo. Así que lo hizo”.

En sus primeros cuatro años, Raizes Collective fue completamente dirigida por voluntarios. López se convirtió en la única miembro del personal en junio de 2019, preparando eventos y coordinando voluntarios, recaudando fondos y mercadeo. Tales programas de arte han llegado a miles de familias.

“Al llevar la iniciativa en la fundación de Raizes Collective, pienso que dio con algo que nuestra comunidad realmente necesitaba”, dijo Omar Medina, fideicomisario de las Escuelas de la Ciudad de Santa Rosa. “Beneficia a bastante gente”.

Por su infatigable trabajo para capacitar a la comunidad a través del arte y la cultura bilingües, López es la ganadora del premio North Bay Spirit de este mes. El honor presentado por The Press Democrat, diario hermano de La Prensa Sonoma, y Comcast reconoce a las personas que demuestran iniciativa y liderazgo en su servicio a los demás y que hacen todo lo posible para satisfacer una necesidad importante en la comunidad.

“Nunca hay suficientes oportunidades para satisfacer la necesidad y el deseo de arte y expresión artística en cualquier comunidad”, dijo Kristen Madsen, directora de Creative Sonoma. “Pero lo que está haciendo Isabel es destacar la forma en que muchos de los miembros de nuestra comunidad piensan sobre el arte y la expresión cultural”.

Creando un espacio

Cuando tenía siete años de edad, López emigró de México a los Estados Unidos, siguiendo a su padre, tío y abuelo, quienes trabajaban en unos viñedos en Healdsburg. Ella y sus hermanas viajaron de Tijuana a California en el coche de un amigo de la familia y aguantaron una semana en San Diego, antes de que su madre cruzara la frontera a pie y se reuniera con ellas.

El desconocer si su madre llegaría hasta ellos fue angustioso, recordó.

“En un momento, de plano perdí la esperanza por completo y pensé que tal vez no volveríamos a ver a nuestra familia”, dijo López. “Y eso fue realmente cruel y grave, probablemente el peor momento de mi vida”.

Su familia se convirtió en ciudadana estadounidense después de que el presidente Ronald Reagan firmara la Ley de Control y Reforma de la Inmigración de 1986, hecho que reforzó la seguridad fronteriza y le otorgó amnistía a unos 3 millones de inmigrantes que ingresaron a los Estados Unidos sin documentación. López dijo que el privilegio que tuvo de ser documentada la motiva en su trabajo con Raizes Collective y capacitando a los jóvenes latinos.

De adulta, estudió administración de empresas y cursó algunas clases de arte en la Universidad Estatal de Sacramento, donde se graduó con su licenciatura en 2005.

Fue en la universidad donde se involucró en el grupo local de M.E.Ch.A., o Movimiento Estudiantil Chicanx de Aztlán, una organización de derechos civiles y capacitación chicana para estudiantes, grupo que se creó en la década de 1960.

Mediante M.E.Ch.A., López fue orientada por un maestro de arte que era parte de la Royal Chicano Air Force, un colectivo de arte con sede en Sacramento que fue fundado en 1970 y apoyado por el famoso líder de los derechos civiles, César Chávez. Durante décadas, el colectivo fue una parte integral del movimiento de arte chicano en California.

“Al escuchar sus historias y compartir su trabajo, me sentí realmente inspirada”, dijo sobre los activistas por la justicia social con los que trabajó en la universidad. “Para mí, fue un momento de evolución”.

López dio a luz a su hija en 2007 y se mudó de regreso a Santa Rosa para criarla. Trabajó en State Farm Insurance durante una década de 2008 a 2018.

En 2015, se enteró de que las oficinas de State Farm cerrarían en unos años, por lo que volvió a escudriñar sus pasiones. Comenzó a trabajar como voluntaria en North Bay Organizing Project y recordó cuánto disfrutaba ser parte del mundo de las artes y la justicia social en la universidad.

López se percató de que no había ningún centro o colectivo de artes culturales biculturales en Santa Rosa como lo había en Sacramento. Habló con amigos sobre ese hecho.

“Todos estuvieron de acuerdo en que uno de los motivos por lo que los latinos o los chicanos no tomaban parte es porque no había un espacio para llevar a cabo la programación y no nos veíamos reflejados en la cultura predominante de aquí”, dijo López.

Eso la llevó a fundar Raizes Collective. En el 2015, la inauguración resultó ser un gran evento, una noche cultural en el Centro Arlene Francis con poetas y amigos del arte de Sacramento; fue un éxito.

“Y desde entonces empezamos a organizar todo lo que la comunidad quería ver y hacer”, dijo.

López formó a Raizes de acuerdo a Sol Collective, una organización sin fines de lucro con base en la comunidad en Sacramento, con un fin parecido de proveer una programación artística y cultural y habilitar a los jóvenes.

Raizes Collective cuenta con una junta de cinco miembros, con un presupuesto anual de aproximadamente $50,000. Creative Sonoma, una división de la Junta de Desarrollo Económico del Condado de Sonoma, le ha concedido a Raizes Collective $28,500 a través de cuatro subvenciones desde 2019, según Madsen.

Madsen dijo que Raizes Collective también es socio de Creative Sonoma, ya que busca vincularse con comunidades minoritarias que pueden no tener acceso a programas de creación de arte.

“[López] ha estado allanando el camino para que las organizaciones artísticas puedan trabajar para toda nuestra comunidad y laborar para las personas que proverbialmente han estado abandonadas, para ayudarlas a ser vistas y escuchadas a través de su expresión creativa”, dijo Madsen.

El arte como capacitación

Los eventos de Raizes incluyen “Poesía en el estacionamiento”, documentales cortos sobre grupos de locales de baile, exhibiciones de artistas en el barrio Roseland de Santa Rosa y asociaciones con bibliotecas y escuelas. El colectivo está trabajando en un mural en la escuela primaria Abraham Lincoln y proyectos de fabricación de mandalas con el programa de justicia restaurativa en la escuela preparatoria Elsie Allen. López piensa enlazar virtualmente a un antropólogo mexicano con unos estudiantes en el programa de educación migrante en Santa Rosa Junior College, para que hablen sobre las culturas indígenas.

Lucero Vargas, una tatuadora de 28 años de edad quien también crea murales con pintura acrílica y rotuladores en lienzos y paredes, trabaja con Raizes Collective en cuatro o cinco eventos y talleres al año. Una gran parte de sus obras de arte presentan cactus, nopales y simbolismo azteca.

“Trabajamos con personas morenas de todas las edades, desde la escuela primaria hasta la universidad. Me gusta inspirar a otros y exhibir obras de arte que pertenecieron a mis antepasados. Es muy colorido, muy brillante y feliz”, dijo Vargas, una inmigrante de la Ciudad de México que vive en Santa Rosa.

Cuando trabaja con estudiantes a través del colectivo Raizes, Vargas a veces se mancomuna con otros artistas regionales para llevar a cabo talleres de arte. Le piden a los estudiantes que indaguen sobre su herencia y los ayudan a dar con imágenes que los enlazan con sus raíces, lo que los lleva a dibujar y pintar antiguas pirámides mayas y la serpiente emplumada azteca, Quetzalcoatl.

“Creo que de alguna manera lo que les ocasionamos a las familias es una forma de terapia”, dijo Vargas. “Ayuda a mucha gente a expresarse. El arte puede transmitir un mensaje más poderoso que las palabras”.

López cree firmemente que “la cultura cura”, el concepto de que explorar y comprender nuestras raíces e identidad es sanador. El nombre Raizes es un juego con la palabra española raíces.

Inocencio, quien es hijo de inmigrantes mexicanos, dijo que para él el nombre Raizes significa no solo regresar a tus raíces, sino también plantar raíces nuevas.

“El formar parte de estos eventos y el ver a su comunidad representada en las obras de arte y en actuaciones como esa, creo que ayuda”, dijo. “Así que me gusta porque se vuelve a sus raíces, pero también se trata de echar nuevas raíces aquí en California y en Santa Rosa”.

Robert Holcomb, miembro de la junta de Raizes Collective, dijo que los programas de arte de la organización no lucrativa le dan a la comunidad fuerza y ​​valor.

“Creo que Isabel ve el arte como una forma de expresión que capacita, una salida creativa que captura vastas complejidades de la experiencia humana y un proceso de crecimiento y curación. También está comprometida con el traspaso de tradiciones culturales (arte, canciones, bailes, folclor) a las generaciones más jóvenes para preservar la riqueza de nuestra herencia latina”, dijo Holcomb, decano de artes del lenguaje y fundaciones académicas de Santa Rosa Junior College.

“En suma, este trabajo está profundamente arraigado en la conciencia social, el activismo y la resistencia”, agregó.

El trabajo es divertido no solo para la comunidad, sino también para la hija de 13 años de edad de López, Isabella Merriweather, a quien le gusta escribir poesía y tomar parte en los programas de arte con amigos.

“Es increíble para ella poder tener esa causa y sentirse segura y cómoda para subir y compartir su trabajo”, dijo López, quien es madre soltera. “También he creado una comunidad para ella dentro de este grupo”.

López espera continuar construyendo Raizes Collective, entidad que no tiene un edificio o espacio físico propio para los programas. Esa es una meta para las reuniones posteriores a una pandemia. “Tener un espacio lo hará más accesible para muchas más personas”, dijo Vargas.

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