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Conozca a Sawhney, nueva poetisa en el condado de Sonoma

Ricardo Ibarra
Written by Ricardo Ibarra

Hay una nueva poetisa en el condado de Sonoma: Sawhney. Su primer poemario publicado, Lemons, ha sido recibido por la comunidad local de lectores desde abril, y puede ser encontrada en diversas plataformas electrónicas, además de librerías.

Aunque su poemario está escrito en inglés, Jennifer Sawhney, nacida en Santa Rosa de padres originarios de la India y El Salvador, prometió publicar una nueva versión en español para el público hispanohablante.

Por ahora, puede adquirir su libro electrónico en Amazon, Apple Books, Barnes & Nobles y Good Reads. Impreso lo encuentra en Copperfield’s o directamente con la poetisa en la cuenta de Facebook, Sawhney The Writer. Ahora, vamos a conocer un poco más de ella…

Jennifer Sawhney recién publicó su primer poemario Lemons, en el condado de Sonoma. Ricardo Ibarra / La Prensa Sonoma

Vida: Nací y crecí en el condado de Sonoma. Soy local. Mi madre es de El Salvador. Mi padre es de la India. Mi herencia es una gran parte de mí. Hablo español. No hablo hindi. Hablo inglés. Nací en Santa Rosa. Fui a Casa Grande High School. Asistí a Santa Rosa Junior College, luego a UCLA, donde me gradué en estudios globales y regresé. Viajé por un año. He estado escribiendo desde entonces.

Aprendiendo a volar: Viajé por un año y escribí mucho. Realmente solo quería viajar por el resto de mi vida. Pensé en ese dicho: “Si le enseñas a un hombre a pescar, lo alimentas para toda la vida”. Entonces, si aprendía a volar, me estaría alimentando por toda la vida, por lo que quiero hacer con mi vida. Comencé a tomar clases piloto, estoy aprendiendo a volar y me mudaré a Miami para terminar con mi entrenamiento.

Abrir los ojos: Comencé a escribir poesía cuando tenía 13 años. Siempre he sido una persona sensible y no había sido buena para expresar mis sentimientos. En octavo grado tuvimos que escribir poemas, ¡y realmente me gustó! Fue emocionante, fue chido. Podías escribir de manera creativa. Eso me abrió los ojos y empecé a escribir poesía. Fluía naturalmente cuando no podía hablar con mis padres sobre algunas cosas o no quería hablar con ellos. A esa edad, simplemente comencé a escribir.

En silencio: Cuando tenía 17 o 18 años, alguien me regaló unas libretas realmente estupendas. Eran muy pequeñas. Recuerdo tener todos mis pequeños poemas que había escrito durante los años y los escribí con mucho cuidado en esta hermosa libreta, porque quería llenarla con algo hermoso. Así que transcribí mis poemas con una pluma muy bonita. Lo hice en silencio y nunca se lo conté a nadie.

Poema diario: Después de la universidad extrañaba escribir, así que me prometí escribir un poema por día y empecé a hacerlo en 2015. Tenía todos estos poemas que tenían que ir a algún lugar, así que empecé a publicarlos en línea.

Autores: Me encanta Kahlil Gibran. Tiene un poema llamado ‘Sobre el bien y el mal’, es mi favorito. Lo tengo publicado junto a mi cama. Me gusta verlo a menudo. Me gusta mucho Pablo Neruda. Rumi es increíble y lo que me sorprende es que su escritura tiene cientos de años y todavía me golpea en el corazón.

Herramientas: Intento escribir tan pronto como algo me llega. Mi teléfono es una de mis herramientas cruciales. Siempre escribo por la noche. Cada noche antes de irme a la cama, ese es mi momento favorito para escribir. Si tengo que hacer ediciones las hago por la mañana (risas). También he encontrado que el gimnasio es un lugar donde me vienen muchos pensamientos. Estoy en la bicicleta sudando y tengo que alcanzar mi teléfono.

Árboles y estrellas: La mayor parte de mi poesía se puede ver afectada por una simple conversación, una caminata por el parque viendo los árboles o, a veces, simples paseos nocturnos viendo las estrellas. La naturaleza es una gran inspiración. Las conversaciones con mis padres, ¡las discusiones! Los amores encontrados y los amores perdidos. Puedo perderme en mi mente y me puede venir una buena idea.

Instagram: Me sentía muy vulnerable cuando comencé a publicar en Instagram. Tienes que pasar por estos pasos. El crecimiento siempre es incómodo… me sentía realmente vulnerable. Sentí que todos lo estaban viendo. Lo he aceptado y ahora no me importa compartirlo.

Prestar atención: Honestamente, a la gente realmente no le gustaban. En el mundo de Instagram, a nadie le gustaban mis poemas. Pensé que no era para todos. Ha sido un proceso para mí. Comencé a publicar mucho mientras viajaba, por lo que me sentía menos vulnerable en cierto sentido, porque no estaba en mi ciudad natal. Estaba en otra parte, así que me sentía protegida. La gente los comentaba o pensaban que eran hermosos o me enviarían un mensaje y me decían que realmente les había gustado lo que escribí. ¡La gente estaba prestando atención!

Relaciones: Cuando comencé a publicar en redes sentí que era algo intrusivo. Estaba compartiendo tanto con la gente, que me hizo dudar de lo que estaba haciendo. Al principio me daba miedo, pero ahora me he acostumbrado. Todo el mundo tiene sus propios secretos, sus propios pensamientos y preocupaciones, y ponerlo ahí solo demuestra que puedo relacionarme con las personas y esa es una de mis metas: poder relacionarme con las personas y hablar con ellas. Poder tener esta conversación sobre cosas que son profundas y personales, y no sentirme juzgada.

Rebeldía: Fue natural, poder decir algo en un verso corto sin reglas escritas reales, es realmente genial. Es como si yo fuera una transgresora de las reglas. Lo que me gusta de la poesía es que es realmente flexible. Como latina, raza mixta, crecí hablando una forma de inglés. Aprendí un tipo de inglés en la escuela, pero luego en casa hablaba otro tipo de inglés. Lo bueno de la poesía es que no tienes que aplicar esas reglas formales escritas, puedes cambiarlas, ser versátil. Me gusta la idea de no tener reglas. Yo también soy un poco rebelde, así que fue muy atractivo.

[English version]

Contacte al editor de La Prensa Sonoma, Ricardo Ibarra, en el teléfono: 707-526-8501. O en el correo electrónico: ricardo.ibarra@pressdemocrat.com. En Facebook, Ricardo Ibarra.

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