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Jefe de policía de Windsor, Carlos Basurto, no perseguirá indocumentados

Clark Mason
Written by Clark Mason

The Press Democrat [English version]

El jefe de la policía de Windsor, Carlos Basurto, quiere asegurar a quienes están aquí sin documentos que su departamento no irá tras ellos, a menos que sean criminales serios o violentos.

Como nieto de inmigrantes indocumentados, Basurto tiene una perspectiva única sobre la dura posición que tiene el presidente Trump respecto a la inmigración ilegal, y las protestas y ansiedad que han engendrado.

Basurto, el único jefe de policía latino entre las nueve ciudades del condado de Sonoma, también tiene parientes políticos que emigraron de México en los años sesenta para trabajar en los huertos de pera. Sólo mucho después se convirtieron en ciudadanos naturalizados.

“Si usted es un inmigrante indocumentado en la ciudad de Windsor, no tiene que temer a los oficiales del Departamento de Policía de Windsor, ni asumir que tienen alguna razón para molestarlo, detenerlo o arrestarlo, simplemente por ser indocumentado. Su estado de inmigración es completamente irrelevante para nosotros”, aseguró.

Los comentarios de Basurto fueron entregados en una “carta a la comunidad”, en inglés y en español, publicada en el sitio web de la ciudad, redes sociales y un periódico local.

El concejo municipal de Windsor planea considerar una resolución declarando que la ciudad “es una comunidad unida, que valora su diversidad y las contribuciones de todos los residentes” y apoya la salvaguardia de los derechos civiles, la seguridad y la dignidad de todos.

El proyecto de resolución reafirma que los servicios de la ciudad, incluida la seguridad pública, se proporcionarán sin tener en cuenta la situación migratoria.

El presidente Trump se ha movilizado para reprimir a los 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en los Estados Unidos y emitió directivas para acelerar las deportaciones y ampliar el grupo de inmigrantes que puedan ser retirados, sin importar si han cometido crímenes graves.

Esto ha impulsado a un creciente número de comunidades, incluyendo ciudades y distritos escolares en el condado de Sonoma, a tomar medidas para no cooperar con autoridades federales en los programas de deportación, o intentar identificar a las personas que simplemente están en el país indocumentados.

La directora de la ciudad, Linda Kelly, está recomendando que el ayuntamiento no declare a Windsor “una ciudad santuario”, debido a la amenaza de Trump de cortar fondos federales a los municipios que se han designado como tales, incluyendo San Francisco, San José, Oakland y Richmond.

En general, dijo, una ciudad santuario es vagamente definida como una comunidad que no utiliza fondos o recursos municipales para hacer cumplir las leyes de inmigración, y no utiliza el estatus migratorio para retener sus servicios. Tampoco comparte el estatus de una persona con las autoridades de inmigración.

La resolución de Windsor y similares aprobadas en estos días en Sonoma, Sebastopol y Healdsburg, abrazan esos preceptos, sin invocar el término “santuario”.

La carta de tres páginas del jefe Basurto a la comunidad, enfatiza que la policía de Windsor no participará en actividades federales de aplicación de la ley de inmigración. “No es nuestro trabajo o misión”, afirmó.

Pero hace una excepción de criminales serios o violentos. Basurto dijo que el departamento cooperará con la Agencia de Inmigración y Aduanas, o cualquier otra agencia federal, para detener a esas personas.

El jefe de la policía dijo que la mayoría, si no todos, los que cruzan la frontera para trabajar en los campos y ranchos de California —como sus abuelos— son “gente buena, decente y trabajadora”, que lo hacen por poco dinero, con la esperanza de una vida mejor.

Dijo que cuando estaba en la escuela secundaria, sus padres hicieron que él y su hermano trabajaran en los huertos para ganar dinero para comprar ropa escolar, lo cual le dio un aprecio por el trabajo duro que hacen los trabajadores indocumentados.

Pero como resultado de sus 28 años en la aplicación de la ley, explicó Basurto, también tiene otra perspectiva sobre la inmigración ilegal.

Hay un sector “comprometido con la violencia, las drogas y el terrorismo interno“, dijo. “Pensar que esto no existe y que todos los inmigrantes son buenas personas, es ser, ingenuo, desinformado o querer negarlo”.

Junto con todas las “personas maravillosas” que emigran aquí, señaló, “también recibimos un porcentaje mucho menor de aquellos que son miembros violentos de pandillas, traficantes de drogas, asesinos, violadores, traficantes de personas, abusadores y abusadores de niños”.

Dijo que si el Departamento de Policía de Windsor trabaja con las autoridades federales para atrapar a criminales graves, es con la condición de que ICE se abstenga de arrestar o tomar bajo custodia a cualquier persona, basándose únicamente en el estatus migratorio, infracciones de tráfico o violaciones menores.

Basurto dijo que la retórica de Trump ha provocado histeria y miedo, en gran medida injustificada.

Windsor, señaló Basurto, no puede impedir que el gobierno federal entre y haga cumplir la ley de inmigración. Pero no será con la ayuda de la policía local, sostuvo, “a menos que la política cambie”.

Y tenía algunos consejos de despedida para inmigrantes indocumentados, haciendo eco de lo que recientemente dijo el cónsul general mexicano, Gemi José González López, cuando estuvo en Santa Rosa. “Si quieres tomar precauciones y evitar ser deportado, respeta la ley”, dijo Basurto. “No te pongas en una posición donde estés bajo custodia”.

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