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Inmigrantes beneficiarios de CalFresh abandonan el programa por temores

Christi Warren
Written by Christi Warren

The Press Democrat [English version]

En dos años, la cantidad de personas que reciben cupones de alimentos en el condado de Sonoma ha disminuido drásticamente durante el último año, una tendencia que refleja tanto una economía local mejorada, como los crecientes temores sobre la amenazada represión del gobierno de Trump contra inmigrantes indocumentados, según expertos.

Los temores de deportación en la comunidad de inmigrantes locales están llevando a un creciente número de familias a retirarse de un programa estatal que subsidia alimentos para sus hijos nacidos en Estados Unidos, según funcionarios del condado y organizaciones sin fines de lucro que trabajan con personas de escasos recursos.

Más de 5,200 residentes del condado de Sonoma han abandonado el programa estatal CalFresh desde mediados de 2015, según datos del Departamento de Servicios Humanos del condado. La inscripción local al programa financiado por el gobierno federal, que proporciona beneficios alimentarios mensuales a los residentes legales de los Estados Unidos con bajos ingresos, alcanzó su máximo en junio de 2015, con 36,302 personas, y cayó en los siguientes 20 meses a 31,056 personas, en febrero de este año, según el conteo más reciente.

“Ciertamente la información que estamos escuchando de nuestros socios, se presta a creer que hay personas que, o no están siguiendo con los beneficios o no están entrando en absoluto“, dijo Kim Seamans, director de la División de Asistencia Económica del Condado de Sonoma.

El crecimiento económico está en parte detrás de la disminución de los receptores de cupones de alimentos, dijo Seamans. La economía local agregó 3,200 puestos de trabajo durante el correspondiente período de 20 meses, mientras que el número de desempleados buscadores de trabajo cayó a 2,000 personas, según el Departamento de Desarrollo de Empleo del estado.

Pero la recuperación económica no es el único factor responsable de la reducción de receptores de cupones alimentarios, dijo Juan Torres, quien administra el programa de acceso a alimentos en Caridades Católicas. Desde octubre, la organización sin fines de lucro en Santa Rosa, ha visto una caída de 36 por ciento en el número de aplicaciones de sus clientes para obtener los beneficios de CalFresh, dijo Torres.

Torres dijo que ha habido un incremento dramático en el número de hogares elegibles que están rechazando los beneficios, preocupados por ser considerados una “carga pública”. La preocupación es común entre los miembros de la comunidad local de inmigrantes, incluso aquellos que están en los Estados Unidos legalmente y tienen residencia permanente, dijo Torres.

Tienen miedo de que tenga un impacto cuando apliquen para la ciudadanía, o cuando traten de patrocinar a un miembro de la familia”, dijo.

El cambio de actitud ocurrió después de que Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos.

“Comenzamos a recibir llamadas de clientes que nos preguntaban cómo eso cambiaría su situación“, dijo. “Muchos de ellos estaban preocupados de ser clasificados como una carga pública”.

Seamans aclaró que el miedo es infundado. La información que el condado recibe acerca de los solicitantes de CalFresh es confidencial, aseguró. Cualquier información sobre los integrantes del hogar que no solicitan beneficios, como aquellos indocumentados de la familia, también es confidencial.

El gobierno federal no tiene acceso a nuestros sistemas de datos para aplicar la ley de inmigración”, dijo Seamans.

A pesar de esa seguridad, una madre indocumentada de 42 años en Santa Rosa, que habló bajo condición de anonimato debido a temores de deportación, todavía se niega a inscribir a sus hijos nacidos en California al CalFresh.

“No quiero decirle a nadie que estoy aquí”, dijo. “No quiero que piensen que estoy aquí, y que estoy aprovechando al país. Trabajo.”

Inmediatamente después de la toma de posesión de Trump, el borrador de una orden ejecutiva que exigía una estricta represión de los inmigrantes considerados “cargas públicas” hizo titulares en los noticieros, aunque nunca fue firmado.

El proyecto de orden pedía la negación de admisión “a cualquier extranjero con probabilidades de que se convierta en una carga pública”. También pedía a funcionarios “identificar y eliminar, con la mayor celeridad posible, cualquier extranjero que se ha convertido en una carga pública y esté sujeto a deportación”.

Los clientes de Caridades Católicas están preocupados de convertirse en una carga para sus patrocinadores, dijo Torres.

La madre indocumentada de Santa Rosa, que huyó de la violencia en Michoacán, México, hace 14 años, para buscar una nueva vida en Estados Unidos, dijo que CalFresh sin duda la ayudaría a alimentar a sus hijos. Pero para ella, el riesgo supera los beneficios ofrecidos por el programa.

“Podríamos ahorrar más dinero y obtener más comida”, dijo. “Compramos papitas. Eso no es bueno para los niños. Eso no es bueno para nosotros. Pero es barato, y tenemos que alimentar a nuestra familia con lo que tengamos. Con el CalFresh, es más fácil para la gente comprar cualquier tipo de comida. Tienen la posibilidad de tener vegetales frescos de los mercados… Cambiaría la vida de mi familia”.

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