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Familias preparan plan de emergencia ante posibles deportaciones

Martin Espinoza
Written by Martin Espinoza

The Press Democrat [English version]

Xóchitl y Jorge han pensado mucho sobre el día en que agentes federales de inmigración lleguen a tocar a la puerta de su casa móvil.

Jorge se talla los ojos al regresar a su casa del trabajo, mientras su familia se sienta a cenar. Alvin Jornada / The Press Democrat

Jorge se talla los ojos al regresar a casa del trabajo, mientras su familia se sienta a cenar. Alvin Jornada / The Press Democrat

La pareja, que entró sin documentos a Estados Unidos hace más de una década, ahora vive en Santa Rosa con sus hijos, dos de ellos nacidos en Estados Unidos. Su hijo de 11 años de edad, ciudadano estadounidense, sintiendo la tensión y el miedo de sus padres, recientemente le dijo a su madre que deseaba ser mayor para poder ayudarles, de alguna manera.

“Yo le digo: ‘No te preocupes por eso. Tienes que vivir tu niñez, ser feliz“‘, dijo Xóchitl, quien junto con su esposo pidieron que sólo fueran usados sus primeros nombres, por temor a ser atacados por oficiales de inmigración.

“Si algo sucede, tienes que tratar de estar junto a tus hermanos, y saber que vamos a encontrar a alguien para que cuiden de ustedes. Y vamos a encontrar la manera de estar juntos de nuevo, ya sea aquí o en México”, le dijo Xóchitl a su hijo.

Citlaly, de 15; Kimberly, de 10; y Erik, de 11, ayudan a lavar los trastes mientras ven los carros pasar. Alvin Jornada / The Press Democrat

Citlaly, de 15; Kimberly, de 10; y Erik, de 11, ayudan a lavar los trastes mientras ven pasar los carros. Alvin Jornada / The Press Democrat

Xóchitl llegó ilegalmente a Estados Unidos hace 12 años, con su hija mayor, para estar con su marido, que había cruzado la frontera a través del desierto de Sonora, dos años antes. Al igual que muchos de los 30,000 inmigrantes indocumentados en el condado de Sonoma, viven con miedo, algunos en estado de pánico, ahora que están en la mira del gobierno del presidente Donald Trump.

Estimulados por el creciente temor de masivas deportaciones sin precedentes, residentes indocumentados como Xóchitl y Jorge preparan planes ante el peor de los escenarios. Se hacen las mismas preguntas: ¿Quién cuidará de sus hijos? ¿Tienen dinero suficiente en la cartera? ¿Tendrán acceso a sus cuentas bancarias? ¿Sus hijos tienen pasaportes válidos?

Las dolorosas discusiones equivalen a planes de desastre para cientos, posiblemente miles, de familias en el Norte de la Bahía.

Ante la mesa, Jorge habla con su hija Citlaly, quien está protegida con el programa DACA. Alvin Jornada / The Press Democrat

Ante la mesa, Jorge habla con su hija Citlaly, quien está protegida con el programa DACA. Alvin Jornada / The Press Democrat

“Hay mucho pánico. Yo diría que muchos están aterrorizados”, dijo Dina López, gerente de programas de servicios de inmigración en Catholic Charities, una organización sin fines de lucro en Santa Rosa que provee servicios a inmigrantes, ancianos y pobres.

El miedo es real, dijo el dueño de un negocio de jardinería en el Valle de Sonoma. Muchos de sus empleados están profundamente asustados de ser deportados, dijo el propietario, que es ciudadano estadounidense, pero pidió permanecer en el anonimato para proteger a sus empleados.

“Cualquiera que no es legal tiene miedo”, dijo, su voz ahogándose de emoción. “Hay quienes estamos aquí y somos legales, y no estamos preocupados por eso. Pero perderemos mucha familia extensa”.

Xóchilt, de pie, checa a su hija Citlaly mientras hace la tarea en su casa de Santa Rosa. Alvin Jornada / The Press Democrat

Xóchitl, de pie, checa a su hija Citlaly mientras hace la tarea en su casa de Santa Rosa. Alvin Jornada / The Press Democrat

Inmigrantes que buscan ayuda

Desde que Trump firmó dos órdenes ejecutivas a finales de enero, prometiendo una aplicación de la ley más estricta en la frontera y más deportaciones, los inmigrantes, tanto documentados como indocumentados, han estado buscando ayuda de sus empleadores y grupos como Catholic Charities. Algunos quieren saber si tienen algún derecho, mientras que otros buscan información acerca de lo que deben hacer si agentes de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos vienen por ellos.

Sin embargo, otros buscan orientación sobre el llenado de formas con abogados para asegurar que alguien cuidará temporalmente a sus hijos, en caso de que sean arrastrados en algún operativo de ICE. Algunos inmigrantes, residentes permanentes legales desde hace mucho tiempo, están finalmente comenzando el proceso de obtener su ciudadanía estadounidense.

Tradicionalmente, Caridades Católicas ofrecían dos cursos de ciudadanía al año. Este año ofrecen ocho.

“Solíamos brindar servicio a entre 60 y 70 estudiantes al año”, dijo Dina López. “Ahora vamos a trabajar con unos 210 estudiantes en los condados de Sonoma y Lake“.

López dijo que los servicios de inmigración de la organización solían enviar de tres a seis solicitudes de naturalización a la semana. Ahora presentan de 12 a 20 semanales.

La semana pasada, más de dos docenas de inmigrantes, muchos de ellos indocumentados, asistieron a un taller de Caridades Católicas sobre derechos civiles. El taller, impartido una vez a la semana, por lo general sólo atrae a un puñado de inmigrantes.

Había un inconfundible aire de miedo y ansiedad en la sala mientras Marcela Morales, una representante de inmigración para Caridades Católicas, dirigía su presentación. Morales intentó mantener la atmósfera ligera.

—¿Saben cuáles son sus derechos?, preguntó en español al grupo. “¿Nadie?”.

—No puedo ser detenido sin una orden firmada por un juez, dijo un joven inmigrante.

—Puedo permanecer en silencio, dijo otro.

—Bueno, parece que ya todos han asistido a mi taller, contestó Morales, bromeando.

Las preguntas y respuestas siguieron en oleadas… Encuentre a alguien que cuidará temporalmente a sus hijos. Evite vivir con alguien que tiene antecedentes penales. Si ICE tiene una orden de arresto para alguien en la casa, encuentre una manera de que esa persona salga de la casa, pero no abra la puerta.

—¿Y si tienen una orden de arresto para alguien, pero esa persona no vive allí, y yo sí?, preguntó una mujer.

No abras la puerta, contestó Morales.

—¿Y si fuerzan a abrir la puerta?, preguntó otra persona.

—Entonces ellos habrán cometido un crimen, dijo Morales.

La semana pasada, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos emitió una guía administrativa para aplicar las órdenes ejecutivas de Trump en la ley de inmigración. Las nuevas políticas de DHS —por sus siglas en inglés— expanden las oportunidades de deportación para ICE, estableciendo varias categorías que hacen que un amplio marco de inmigrantes indocumentados sean elegibles para la deportación.

Anticipando nuevas políticas federales

Mientras Trump ha caracterizado sus medidas del cumplimiento de la ley como un esfuerzo para enfocarse en inmigrantes indocumentados que son criminales peligrosos, nuevas políticas pueden incluir a personas que han utilizado documentos falsos, así como sospechosos de cometer algún crimen pero no fueron condenados. Las nuevas políticas exigen la contratación de más policías como agentes de inmigración, la construcción o expansión de centros de detención y la ampliación de “expulsiones aceleradas”.

“Realmente es un esquema de deportación masiva que incluye la expulsión acelerada“, dijo Heather Wise, abogada de defensa penal en Santa Rosa, con experiencia especializada en la defensa de inmigrantes.

Wise dijo que todos los inmigrantes están protegidos por la Constitución de los Estados Unidos, sin importar su estatus migratorio. Es difícil, dijo, predecir cuántos de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en la nación serán detenidos y deportados bajo las nuevas políticas del gobierno de Trump. Hay una falta de claridad sobre cómo las nuevas políticas será aterrizadas, dijo.

“Eso es enorme, si consideras lo imprevisible de la actual administración“, dijo.

En el Centro La Luz, en Sonoma, realizan talleres para ayudar a los padres inmigrantes a llenar formas que autorizan a alguien cuidar de los hijos si son detenidos. Dicha autorización da a la persona designada el derecho de cuidar a los hijos de los padres, recogerlos de la escuela, llevarlos al hospital e incluso viajar con ellos.

Juan Hernández, director ejecutivo del Centro La Luz, dijo que las formas ofrecen una “tranquilidad” a los inmigrantes que pueden estar sufriendo mucho estrés, inciertos de su futuro.

En un estado de ‘hipervigilancia’

Esa incertidumbre y miedo, dice un experto local en salud mental, está causando que muchos inmigrantes experimenten “hipervigilancia”, un estado de sensibilidad sensorial con frecuencia experimentado por aquellos con trastorno de estrés postraumático.

La doctora Maryellen Curran, directora de salud mental y conductual de los Centros de Salud Comunitarios de Santa Rosa, dijo que los pacientes que son padres inmigrantes están en alerta y hablan de los planes que están haciendo en caso de que sean separados de sus familias.

Mientras tanto, sus hijos se presentan en los centros de salud con quejas somáticas, incluyendo dolores de cabeza, dolores de estómago y ansiedad por ir a la escuela. Temen que cuando regresen a casa sus padres ya no estarán, dijo.

Para algunos padres inmigrantes, su estrés actual puede estar reactivando traumas anteriores, dijo Curran.

“Algunas de estas personas ya han sufrido el trauma de cruzar la frontera, ya han sido separadas”, dijo. “Es una repetición de la experiencia emocional de la separación, o de incertidumbre y de miedo.”

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Xóchitl termina de preparar una quesadilla para la familia sentada en el comedor. Alvin Jornada / The Press Democrat

Xóchitl, la madre inmigrante indocumentada, dijo que sabe exactamente cómo es esa separación. Hace doce años, cuando cruzó ilegalmente la frontera con su hija, Citlaly, los “coyotes” colocaron a la niña de 2 años en un automóvil separado que estaba destinado a una guardería en San Diego. Xóchitl dijo que no vio a su hija durante lo que consideró una eternidad.

“Estuvimos separados durante unas 12 horas”, recordó. “Pero para mí fueron las peores horas… Me dije a mí misma, ‘nunca más’, dije, “si me quedo aquí será con ella, o si tengo que irme, será con ella, pero nunca volveré a hacerlo”.

Xóchitl dijo que nunca dejará que su familia se separe otra vez, ya sea que pueda quedarse en los Estados Unidos o no.

“No lo puedes entender hasta que lo vives”, dijo. “Es… como morir vivo”.

Citlaly arregla su cabello al prepararse para salir a su clase de tae kwon do. Alvin Jornada / The Press Democrat

Citlaly arregla su cabello al prepararse para salir a su clase de tae kwon do en Santa Rosa. Alvin Jornada / The Press Democrat

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