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Este viernes negro, los negocios locales dicen que lo necesitan

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Written by Kerry Benefield

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Justine Malone comparó el hecho de ser dueña de una pequeña empresa que navegaba por esos primeros días de la pandemia del coronavirus, con los días y semanas subsecuentes a tener un bebé. Al principio, los amigos y la familia llegan con regalos y guisos, y ofrecen ofertas para cuidar al bebé mientras los padres descansan, cualquier cosa con tal de poder ayudar.

Y luego, tras un tiempo, la gente pasa de largo. Les desean lo mejor a mamá y papá y vuelven a sus rutinas. Pero los padres jóvenes, o en este caso, el propietario de la pequeña empresa, todavía necesitan ayuda para ponerse de pie.

“Después de un par de semanas no hay nadie allí, y es cuando los necesitas”, dijo.

Malone, quien junto con su hija, Cleo, es dueña de Cast Away Yarn Shop en Santa Rosa, dijo que los fondos de su préstamo federal del Programa de Protección de Cheques de Pago se han agotado y ella sabe que el trato que su arrendador le cortó en el alquiler de su tienda Railroad Square no puede durar de forma indefinida. La ayuda que ella y muchos otros propietarios de pequeñas empresas en el Condado de Sonoma precisan ahora es que la gente compre localmente.

“En este momento, parece que si la gente no compra a nivel local, esa es potencialmente la diferencia entre las tiendas locales que van a sobrevivir o no”, dijo Malone.

Las opciones que tomen los consumidores esta semana y durante la temporada navideña son imprescindibles, dijeron los dueños de negocios.

La fecha que sigue el Día de Acción de Gracias, de nombre Viernes Negro, es conocida no solo por sus fuertes recortes de precios, sino también dado al caos viral que provoca entre los compradores que buscan ofertas. Con el coronavirus arrasando localmente, no es probable que ocurran esos arranques, pero los dueños de negocios locales insisten en que hay mejores razones para renunciar este año a la locura de las grandes tiendas de cadenas.

“Es realmente crucial, no solo para Navidad, solamente compre a nivel local todo el tiempo”, dijo Jenny DeYoung, propietaria de Disguise the Limit en Santa Rosa. “Este es el momento de apoyar a su comunidad. Puede que desaparezcamos. Es posible que tengamos que cerrar nuestras puertas”.

Y si la pandemia mantiene ahuyentados a los compradores de la gran vorágine del viernes, pero la atracción de los grandes ahorros en línea sigue siendo seductor, los comerciantes locales están pidiendo a las personas que presionen la pausa antes de presionar “Agregar al carrito”.

“Si quiere que los negocios regionales estén aquí cuando los necesite, ahora es el momento de apoyarlos”, dijo Steve Good, copropietario de Hardisty’s Homewares en Santa Rosa.

Pero años de incendios forestales y ahora una pandemia mundial han hecho que el poder sobrevivir como pequeño minorista sea todavía más difícil, dijo Good.

“Es ahora o nunca. No es fácil, no es nada fácil”, dijo.

El equilibrio de ser aprobados por los códigos de salud y seguridad, mientras se intenta sobrevivir en una hechura física, es otro reto para los minoristas más pequeños que ya de por sí estaban luchando contra los grandes titanes quienes suelen ofrecer precios más baratos y ventas frecuentes.

Para Good, cuya tienda se aproxima a sus 100 años de actividad, las puertas siguieron abiertas en gran medida durante la primavera, pero el negocio estuvo dolorosamente lento.

“Calificamos como un negocio esencial, pero de todas maneras llegamos a tal vez una décima parte de lo que sería un día normal y eso duró como 12 semanas más o menos”, dijo. “Parecía que tendríamos que empezar a hacer las preguntas difíciles, ‘¿Vamos a aguantar esto?”

Pero las cosas comenzaron a cambiar. Los lugareños, escondidos durante períodos prolongados, empezaron a emplearse en pasatiempos nuevos o añejos. La gente cocinaba y horneaba más. Algunos estaban instruyéndose en cómo enlatar alimentos, dijo Good. Los clientes descubrieron electrodomésticos de cocina inactivos durante mucho tiempo que necesitaban de reparación.

“Eso simplemente demuestra que la gente se queda en casa y hace las cosas de la manera en que solíamos hacerlas, lo cual es genial”, dijo.

Pero los comerciantes simpatizan con los lugareños que pueden estar inquietos por recomenzar sus hábitos minoristas habituales, tal vez comprando en línea, así como con aquellos que, con la economía vacilante, podrían no tener el mismo tipo de poder adquisitivo que antes.

DeYoung comprende que los compradores tienen preocupaciones de seguridad. Se ha esforzado por mantener a las personas separadas, por mantener limpios sus productos y sus elaborados disfraces. Su cautela esta temporada incluso la llevó a cancelar una visita anual de Santa Claus.

Ella cuenta con que sus leales clientes le devuelvan los buenos sentimientos.

“Me dicen todo el tiempo que esta es su tienda favorita en Santa Rosa ya que la gente simplemente le gusta venir aquí. Eso es genial. Esperamos que la gente quiera mantenernos cerca”, dijo. “Estas tiendas familiares son únicas y están muriendo. Se les extrañará. No obtienes ese tipo de experiencia en línea”.

Puede comunicarse con la redactora Kerry Benefield al 707-526-8671 o kerry.benefield@pressdemocrat.com. En Twitter @benefield.

 

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