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Empresarios latinos en recuperación un año después de los incendios en el condado de Sonoma

Christi Warren
Written by Christi Warren

Cuando el incendio de Tubbs atravesó Santa Rosa el año pasado, dejó un amplio camino de destrucción y desplazamiento.

Los dueños de negocios locales se enfrentaron a un desafío adicional: lidiar con la interrupción del comercio y al mismo tiempo batallar con la agitación en sus vidas personales.

Algunos, como la empresaria de helados Griselda Benítez, perderían sus negocios ante los incendios forestales, consumidos directamente por las llamas o el desligue económico que siguió. Otros, como los propietarios de Lupe’s Diner en Windsor y Tipsy Taco & Cantina en Santa Rosa, se encontraron luchando para mantener sus negocios en funcionamiento mientras también resolvían cómo reconstruir una casa.

Un año después, muchos todavía luchan por volver a la normalidad su vida profesional y personal.

Estas son las historias de cómo el incendio de Tubbs cambió las vidas de tres empresarios latinos en el condado de Sonoma.

“Era como si todo se estuviera desmoronando”.

Griselda Benitez stands beside two chest freezers at her home which are remnants of her ice cream business that she had to sell after the wildfires last October, in Santa Rosa, California, on Wednesday, September 19, 2018. (Alvin Jornada / The Press Democrat)

Incluso los empresarios que no fueron afectados por los incendios se vieron impactados por sus consecuencias. Un apagón prolongado supuso el final del amado negocio de helados móviles de Griselda Benítez: su inventario se redujo a un charco derretido cuando la electricidad fue cortada en el sureste de Santa Rosa.

Incluso si ella hubiera pedido más producto, no había nadie a quien venderle durante casi un mes, dijo. Con la calidad del aire tan pobre, no había familias, jóvenes o niños afuera para atraer. Atrás quedaron las caras sonrientes, corriendo hacia los carritos y la camioneta de helados de Benítez, con monedas en las palmas extendidas.

Sin ingresos, sus ocho empleados se fueron para encontrar otros trabajos.

El primer mes después del incendio fue devastador para la familia. Además del alquiler habitual de su casa, tenían que seguir pagando la renta en un negocio que no funcionaba. Cuando la energía volvió a la casa, toda su comida se había echado a perder. Sus hijos, sin clases en la escuela, se quedaron en casa durante tres semanas.

“Era como si todo se estuviera derrumbando”, dijo. “Mi casa no se había quemado, pero el trauma estaba allí”.

Comenzó a limpiar casas para obtener ingresos, pero le llevó mucho tiempo desempacar las bolsas que mantenía en la puerta principal, en caso de que regresaran las llamas. No durmió por semanas.

Seis meses después de los incendios, le diagnosticaron depresión y ansiedad.

Benítez espera reiniciar el negocio de helados en la primavera.

“Para muchos, no ha sido una vida normal después de los incendios”, dijo.

Copropietaria de Tipsy Taco: “No podía fallar”

Rosie Gutierrez and fiance Miguel Calderon, with daughter Giuliana Calderon, 7, lost their home in Coffey Park to the Tubbs fire in 2017, who also own the Tipsy Taco in Santa Rosa, Wednesday, Oct. 24, 2018. (Kent Porter / Press Democrat) 2018

Tipsy Taco & Cantina, de Santa Rosa, tenía abierto tan sólo cinco meses cuando el incendio de Tubbs se llevó la casa de sus propietarios.

El restaurante del centro de la ciudad era un proyecto apasionante para Rosie Gutiérrez y su prometido Miguel Calderón, quienes habían trabajado durante mucho tiempo en la industria de restaurantes. Era su oportunidad para dejar su sello en Santa Rosa, la ciudad a la que llamaron su hogar y eligieron para criar a su hija.

Cuando el incendio de Tubbs corrió a través de su vecindario de Coffey Park, estaban en unas vacaciones familiares en el sur de California, con sólo el internet y llamadas telefónicas para atarlos a su casa en Sansone Drive.

Cuando llegaron el primer día para observar la destrucción, esperaban ver al menos el marco de su casa, pero sólo encontraron un montón de escombros y cenizas.

Sacudidos, se dirigieron a su restaurante de la avenida Mendocino para reunir lo que podían: impresoras, computadoras, documentos importantes, sin saber si las llamas podían regresar a Santa Rosa.

Las llamas no regresaron y, unos días después, Gutiérrez, ahora de 32 años, decidió que era hora de volver a abrir el restaurante. Ella necesitaba la normalidad y pensó que otros también podrían necesitarla.

“Mantenía mi mente ocupada”, dijo. “Me mantuvo avanzando saber que tenía algo para qué trabajar, una razón por la que podía trabajar duro”.

Sin su casa, celebraron la sexta fiesta de cumpleaños de su hija Giuliana Calderón en el restaurante, invitando a amigos, cocinando y reservando un brincolín para la ocasión.

Desde entonces, el restaurante ha servido como fuerza de guía para la joven familia: como refugiados en la casa de los padres de Gutiérrez durante casi un año, durante las etapas iniciales del proceso de reconstrucción, y mientras buscaban un departamento propio.

“Definitivamente es estresante y eso, pero también me hizo darme cuenta de la suerte que tengo de tener algo”, dijo. “Esto es todo lo que me quedaba, así que definitivamente tuve que hacerlo funcionar. No podía fallar“.

“La prioridad en este momento es mi casa”

Lupe’s Diner owners Guadalupe and Carlos Licea lost their home in the Coffey Park neighborhood, in Santa Rosa, in the Tubbs fire. They plan on moving into their rebuilt home next month. (Christopher Chung/ The Press Democrat)

Guadalupe “Lupe” Licea y Carlos Licea compraron su casa en Coffey Park, en San Miguel Road, en 1989. Cuando se incendió temprano en la madrugada del 9 de octubre, todo lo que pudieron hacer fue mirar desde lejos mientras sus cámaras de seguridad transmitían imágenes llenas de humo a más de 2,000 millas al sureste: los ojos de los Licea estaban fijos en una pantalla de computadora mientras estaban de vacaciones en la Ciudad de México.

El costo emocional que llevó perder su hogar llevó a la decisión de cerrar su restaurante en Windsor, Lupe’s Diner, durante cuatro días.

Cuando regresaron al horario normal de trabajo, los comensales asistieron con toda su fuerza para apoyar a la institución vecina y a sus propietarios. Algunos llegaron con notas de simpatía, otros con tarjetas de regalo y aún más con abrazos, ansiosos por ayudar de cualquier manera que pudieran.

El 3 de noviembre celebrarán el 15 aniversario de Lupe’s Diner en Windsor. También sobre esa época, los Licea marcarán la primera noche en su casa reconstruida en Coffey Park.

“Estoy feliz de que finalmente haya terminado”, dijo Lupe Licea. “Es como si estuvieras en espera, al pendiente. No puedes comprar nada. Lo que tienes no es tuyo. Donde vives no es tuyo. Así que finalmente comenzaré a elegir nuestras propias cosas”.

Equilibrar el negocio y la reconstrucción ha sido especialmente agotador para la pareja, dijo Lupe. Las tareas en el restaurante están sin terminar, como trabajar en el menú y coordinar con el personal. Por fortuna, su clientela se ha mantenido estable y tienen un buen equipo, dijo.

“Pero la prioridad en este momento es mi casa”, dijo. “Primero debo concentrarme en esto y luego regresaré y me concentraré en mi negocio al 100 por ciento. Es dificil”.

The Press Democrat [English version]         

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Posted by La Prensa Sonoma on Thursday, October 18, 2018

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