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Emprendedora que perdió negocio de helados tras incendios de Santa Rosa busca levantarse

Ricardo Ibarra
Written by Ricardo Ibarra

Todo comenzó con el corte del suministro eléctrico. Cuando Griselda Benítez regresó a su negocio Lupita’s Ice Cream en el sudoeste de Santa Rosa después del incendio forestal que ingreso a la parte norte de la ciudad, encontró las paletas y helados convertidos en un bloque de hielo adentro de las neveras. Había perdido toda la mercancía.

Fue una bola de nieve en caída libre que la obligaría finalmente a cerrar el negocio que había abierto con su esposo en 2015.

Benítez no perdió su casa en los catastróficos incendios de octubre de 2017. Las llamas tampoco alcanzaron el local donde almacenaba sus productos congelados —ni siquiera estaba en la zona afectada. Fue el caos generalizado lo que la alcanzó. Una sucesión de eventualidades que la llevó a perder el negocio que le permitía sostener a su familia, y que la condujo a un estado de depresión

“Tenía ocho repartidores, pero los tuve que descansar porque no tenía producto, y aunque tuviera, no podía vender porque no había nadie en la calles y el aire estaba contaminado. Ellos consiguieron otros trabajos y ya no regresaron”, dijo Benítez.

Su actividad comercial consistía en comprar helados y paletas a otras compañías, luego revender las piezas con ayuda de los paleteros y un camión distribuidor que operaba junto a su esposo en los vecindarios de la ciudad.

“El negocio era mi ingreso. Mi esposo tuvo que agarrar otro trabajo porque de un día para otro ya no hubo ganancia. Tuve problemas financieros con mi esposo porque él me daba de su cheque para ayudarme a sostener la paletería. Quería hacer todo lo posible para no cerrar, con la esperanza de que cambiara la situación”, dijo Benítez entre sollozos.

Pero la situación no cambió.

La realidad la golpeó una tarde que discutía con su marido. Sentía que él no la apoyaba porque le pedía que cerrara antes de que tuvieran más pérdidas. Uno de sus hijos escuchó el altercado entre sus padres y se acercó a ella para cuestionarla. “Me dijo, ‘mamá, ¿vamos a volver a ser pobres?’ Y eso me llegó profundo. Le dije que no éramos ricos y que íbamos a salir adelante”.

Con tres hijos y una niña —el mayor por ir a la preparatoria—, ese momento convenció a Benítez de dejar ir lo que más quería y en lo que tanto había invertido. Traspasó el negocio por $30,000, pero con las deudas que tenía a mediados de este año, sólo le quedaron $4,000 en el banco para invertirlo en su próximo plan: una agencia de servicios de limpieza y la esperanza de reactivar su camión repartidor de helados.

“Ahora nos queda salir adelante con el negocio de limpieza y el camioncito”, dijo Benítez.

Los incendios forestales de octubre se cobraron 24 vidas y destruyeron 5,300 casas en el condado. Los primeros fuegos comenzaron con una tormenta de viento aterradora la noche del 8 de octubre, incluido el histórico incendio de Tubbs, que comenzó en Calistoga, y las llamas que llegaron a Santa Rosa a primera hora de la madrugada siguiente. Cuando los incendios en el norte de California estuvieron totalmente contenidos 23 días después, 44 personas habían muerto.  

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Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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