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El Condado implementa una nueva estrategia para reducir los casos de Covid-19 entre los latinos

Julie Johnson
Written by Julie Johnson

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Los latinos en el Condado de Sonoma han sido contagiados por COVID-19 a niveles tres veces mayores que la de otros residentes, un problema enraizado en desigualdades viejas que han resistido más de ocho meses después del comienzo de la pandemia.

Los líderes del Condado no han podido reducir significativamente el golpe desigual de la pandemia, aunque las injusticias socioeconómicas tras de ella, como menos protecciones laborales y condiciones de vida aglomeradas, no son un misterio.

Más de la mitad de las 11,316 personas que resultaron positivas de COVID-19 se identificaron como latinas. La cifra auténtica podría ser superior porque más de 2.000 personas con la enfermedad se negaron a facilitar información sobre su raza u origen étnico.

Algunos líderes dentro de las comunidades latinas regionales dicen que la perspectiva del Condado en la reapertura de negocios le ha apartado de los factores más importantes que impiden que bajen las tasas de casos.

“Lo primero que podemos hacer como Condado es cambiar nuestro sistema de valores, que es pasar de tener como nuestro objetivo de reabrir a tener como nuestro objetivo el de crear una red de seguridad para los más desamparados, para los que están terminando con las tasas más altas de infección”, dijo Ana Lugo, una consultora local de diversidad y equidad que forma parte del grupo de trabajo Latino del condado.

Los funcionarios de Salud Pública y los líderes del Condado esperan que una nueva iniciativa de información pueda ayudar a acabar con algunas de las barreras que impiden que las personas se cuiden de los peligros del virus, como el temor a perder su trabajo si se quedan en casa enfermos.

Llamado el Proyecto CURA  (Respuesta y Ayuda Urgente ante el COVID-19( en inglés es COVID-19 Urgent Response and Aid ), el programa tiene como objetivo ofrecer servicios que son culturalmente pertinentes a los latinos e indígenas. Dicho programa incluye ayuda para conectarse con las clínicas de salud locales, ayuda financiera para reemplazar los salarios perdidos o acceso a una de las habitaciones de hotel financiadas por el Condado disponibles para las personas que necesitan aislarse y no pueden hacerlo en casa.

Una parte primordial del trabajo consiste en ir a sitios de hacerse la prueba y sitios de trabajo para ofrecer información sobre los servicios locales a cualquier persona que pueda requerir de ayuda como resultado de los impactos económicos o de salud de la pandemia.

El 30 de septiembre, el Condado le otorgó un contrato de $1.4 millones a una agencia no lucrativa con sede en Napa, On the Move, entidad que está supervisando la iniciativa, la cual está dirigida por el proyecto Santa Roza project La Plaza.

Hasta ahora, La Plaza ha otorgado $600,000 en asistencia financiera de emergencia a 399 familias a mediante el Proyecto CURA. La suma promedia que es impartida es de $1,700 y la demanda ha sido aguda en las primeras 4½ semanas del programa.

Alegría De La Cruz, la primera directora de la nueva Oficina de Equidad del Condado, dijo que el dinero es un paso pequeño para devolver décadas de no inversión en programas que ayudan a las comunidades a prosperar, como la vivienda y los servicios sociales.

“Es primordial el consolidar a las familias que están en riesgo en todos los sentidos: en riesgo de hambre, en riesgo de desestabilización de la salud mental, pérdida de salario, pérdida de su vivienda”, dijo De La Cruz. “Tenemos que estabilizar a la gente para que puedan detenerse y escuchar lo que estamos diciendo. No puedes hacer eso cuando estás en tal estado de trauma”.

Poco después de que los primeros residentes del Condado de Sonoma se enfermaran de COVID-19 a principios de marzo, luego de contraer la enfermedad en los cruceros de pasajeros, los líderes del Condado actuaron rápidamente para cerrar muchos aspectos de la vida pública, cerrando escuelas y muchas empresas.

Pero los “trabajadores esenciales” estaban exentos de las directivas de quedarse en casa. La mayoría eran trabajadores con salarios bajos que no podían laborar de forma remota desde casa, lo que los coloca en mayor riesgo de peligro ante el nuevo coronavirus.

Los habitantes latinos conforman una gran parte de las personas y familias de la clase trabajadora. Los trabajadores con salarios bajos tienen más posibilidades de perder su salario o sus trabajos si se quedan en casa enfermos. Es más probable que vivan en hogares multigeneracionales o en situaciones con compañeros de cuarto debido a la escasez de viviendas del Condado y al mercado que es caro y, por lo tanto, son menos capaces de aislarse si están expuestos.

Y pueden tener barreras de idioma o experiencias que les hace difícil poner su confianza en el gobierno.

Javi Rivera-Rosales, director de proyectos de La Plaza, dijo que percibía que la pandemia afectaría de manera más profunda a la comunidad latina del Condado cuando surgieran los primeros casos del virus en Estados Unidos.

“La verdad es que ya tenía en mi corazón y en mi mente que los desastres pasados, incendios e inundaciones, afectaron de manera desigual a la gente de nuestra comunidad”, dijo Rivera-Rosales. “Sabía que una pandemia invisible haría lo mismo”.

Los residentes latinos ahora figuran aproximadamente el 72% de los casos para los que se dispone de información sobre raza y etnia, una cifra excesiva dado que representan solo el 27% de la población del Condado de 500.000 habitantes.

Puede comunicarse con la redactora Julie Johnson al 707-521-5220 o julie.johnson@pressdemocrat.com. En Twitter @jjpressdem.

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