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Dónde ver Secuoyas Gigantes en el Condado de Sonoma

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Written by Stephen Nett

En el mundo acelerado de hoy día, pararse junto a un ser vivo que tiene más de mil años de edad puede ser inesperadamente tranquilizador.
Afortunadamente para nosotros, en el condado de Sonoma, esa experiencia se puede alcanzar fácilmente.
Varias especies de árboles nativos del área, como el roble negro y el abeto Douglas, pueden vivir cinco, incluso 10 vidas humanas. Sin embargo, los árboles más viejos, por mucho, son los sequoia sempervirens, las secuoyas de la costa.

En algunos lugares locales, algunos árboles han logrado sobrevivir casi 2,000 años, a pesar de milenios de inundaciones e incendios, y más de un siglo de hachas y motosierras.
Varios de estos leviatanes son fácilmente accesibles en automóvil o con una caminata moderada. Aquí presentamos las historias y ubicaciones de cuatro de las secuoyas más antiguas del condado de Sonoma. Pregúnteles sobre envejecer bien, mantenerse erguido o por la naturaleza misma del tiempo. Y tal vez se lleve un recordatorio de que un ritmo lento tiene sus propias recompensas.
Árbol Coronel Armstrong, Reserva Natural Estatal de Secuoyas Armstrong
Edad estimada: 1,400 años

Actualmente el gigantesco árbol Armstrong lleva el nombre del hombre que le salvó la vida.
El Coronel James Armstrong logró sobrevivir la carnicería de la Guerra Civil –se ofreció, dos veces, como voluntario para la lucha– antes de lanzarse hacia la costa del Pacífico, donde reubicó a su familia en el exuberante paisaje boscoso del actual condado de Sonoma. A partir de 1874, el veterano emprendió una serie de oportunidades fronterizas, incluyendo un aserradero.
Armstrong fue uno de los muchos que descubrieron, cuando la Fiebre del Oro disminuyó y California creció, otro valioso recurso para explotar: los árboles vírgenes que crecen altos y gruesos entre las cordilleras y cañones costeros. La “fiebre de madera” de secuoya resultante consumió bosques enteros para suministrar vigas y tablones para edificios, cercas, techos y millones de durmientes para los ferrocarriles en expansión.
La razón por la cual el árbol que lleva el nombre de Armstrong sigue en pie, en un cañón cercano a Guerneville, se debe a la gran admiración del Coronel por las secuoyas, completamente fuera de sintonía con su tiempo.

Deliberadamente mantuvo sus sierras de acero fuera de un cañón remoto y sombreado ubicado en sus tierras, hoy la Reserva Natural Estatal de Secuoyas Armstrong, para conservar un grupo de secuoyas particularmente magníficas. A diferencia del bosque circundante –Guerneville originalmente se llamaba “Stumptown” (pueblo de tocones) porque eso era todo lo que quedaba en las laderas y cañones– Armstrong decidió conservar la arboleda como un parque botánico para futuras generaciones.
Casi no sucedió. Pero gracias a un dedicado heredero, a miembros de la familia LeBaron (amigos de la familia Armstrong que habían comprado parte de la tierra), y a décadas de apoyo público y trabajo de campaña, la antigua arboleda sigue en pie.
El árbol Coronel Armstrong está ubicado a media milla de la entrada del parque, a lo largo de un sendero fácil y nivelado. Como bono, deténgase en el árbol Parsons, casi tan viejo como el árbol Armstrong, pero sin lugar a dudas, la secuoya más alta del parque con 310 pies.
Árbol Grandmother (abuela), Parque Histórico Estatal Jack London
Edad estimada: 1,800 años

La mayoría de los visitantes del Parque Histórico Estatal Jack London, nombrado por el afamado autor, no es consciente de la nudosa y antigua secuoya que adorna una pendiente tranquila.
A diferencia del imponente y majestuoso árbol Armstrong, el árbol Grandmother tiene forma de candelabro con múltiples brazos. Eso podría ser la razón de que siga vivo.
Una razón por la que la madera de secuoya es altamente valorada es porque los árboles crecen altos y derechos, haciéndolos más fáciles de talar, transportar y aserrar que otros árboles.
El lado este de la montaña Sonoma, donde se encuentra el árbol Grandmother, alguna vez fue densamente boscoso con secuoyas.
De acuerdo con un autor local, el historiador y ecologista Richard Dawson, el árbol Grandmother probablemente fue salvado por el granjero William Thompson –quien se había establecido en la tierra– simplemente porque no valía la pena cortarlo.
Esta secuoya, arqueada, con muchas ramas, podría haber tomado su inusual forma después de que el impacto de un rayo o un incendio, dañara severamente su tronco principal, alentando crecimientos laterales.

Para cuando Jack London adquirió la propiedad en 1905, la tierra había sido trabajada fuertemente y la mayor parte del bosque había sido talada.
El autor y su esposa trabajaron durante años para crear un proyecto agrícola avanzado y sustentable, su Belleza Ranch, mucho del cual está ahora protegido como el Parque Histórico Estatal Jack London, donde reside el árbol Grandmother.

Éste es accesible desde el sendero del Viñedo, una caminata moderada de 2 millas desde estacionamiento principal.

Árbol McApin, Reserva de Secuoyas Harold Richardson
Edad estimada: 1,640 años
El lugar donde está el árbol, en la propiedad aproximadamente a 40 millas al oeste de Geyserville, no está abierto al público, aún. Sin embargo, la Save the Redwoods League (Liga en Defensa de las Secuoyas) dijo en 2018 que planeaba abrir la reserva como parque público en pocos años.
Más arriba del arroyo Haupt, un afluente del Río Gualala, se encuentra una arboleda de secuoyas antiguas, las cuales hasta hace poco eran parte de una propiedad privada y relativamente secreta.

Cuando el propietario de la tierra Harold Richardson murió en 2016 a la edad de 96 años, sus herederos hicieron arreglos con la Save the Redwoods League, la cual compró el bosque de más de 1,400 árboles en 2018 para proteger y abrir el lugar como reserva.
El árbol McApin, el anciano mamut de la reserva, es la secuoya viviente más antigua del condado de Sonoma, fechada confiablemente por científicos. Su copa se eleva 293 pies por encima de una base de contrafuerte tan ancha como una calle de dos carriles.
De acuerdo con Allyson Carroll, investigadora de secuoyas de la Universidad Estatal de Humboldt, quien ayudó a fecharlo, el McApin no es el árbol más alto en la arboleda, pero sí el más viejo. Carroll individualmente contó más de 1,500 anillos del gigante usando un nuevo método desarrollado por Stephen Stillet, profesor de la Universidad Estatal de Humboldt y explorador de National Geographic.

Stillet y su equipo subieron con cuerdas al dosel de la secuoya para recolectar núcleos a intervalos a lo largo del tronco del árbol. De regreso en el laboratorio, Carroll alineó los núcleos, los contó, los comparó y los fechó de forma cruzada para tener en cuenta cualquier anillo “faltante”.
Cuando la reserva Harold Richardson abra, es probable que esté en muchas listas de deseos de secuoyas.
La Reina del Bosque, Bosque Petrificado cerca de Calistoga
Edad estimada: 1,800 años

The Queen (la reina) no es solamente una secuoya de especie antigua, también es extremadamente vieja.
Fue vista por primera vez en 1870, en una pendiente barrida por el fuego cerca de Calistoga. El reconocido buscador de huesos de dinosaurios Othneil Charles Marsh estaba explorando el suelo recién despejado cuando vio un tronco medio enterrado en el suelo.
Lo que hizo interesante al tronco fue que era de piedra. Cuesta arriba, encontró más troncos de piedra –árboles petrificados– algunos hasta de 60 pies de largo y 12 pies de ancho. De regreso a la Universidad de Yale, Marsh los identificó. Todos ellos eran secuoyas.
La petrificación es un proceso que ocurre durante un lapso de tiempo amplio. Las células de la madera son reemplazadas completamente por minerales, dejando una réplica perfecta de roca de la corteza, el duramen y las ramas.

Las secuoyas petrificadas siguen ahí, congeladas en su arboleda, en el Bosque Petrificado cerca de Calistoga, que está abierto al público.
Se estima que cuando The Queen cayó, ya tenía al menos 1,800 años de edad. La ceniza volcánica que la sepultó y conservó vino del Monte Santa Helena, cuando el volcán hizo erupción hace 4 millones de años.

La especie particular de secuoya a la que The Queen pertenece es diferente de nuestra moderna: sequoia sempervirens.
En el pasado, los científicos aprendieron que existían hasta 12 diferentes especies de secuoya en todo el mundo. Sus fósiles se han encontrado en todo el planeta, evidencia de los vastos bosques de secuoya que crecieron alguna vez.
De acuerdo con la Save the Redwoods League (Liga en Defensa de las Secuoyas, únicamente queda el 5% de los 2.2 millones de acres originales de los altos árboles que existieron en California antes de la Fiebre del Oro.

Las secuoyas vivientes del condado de Sonoma son verdaderos sobrevivientes, las pocas resistentes y afortunadas de un linaje realmente antiguo.
Stephen Nett es escritor, orador y Naturalista Certificado de California con base en Bodega Bay. Contáctelo al: snett@californiasparks.com.


¿Alguna vez se preguntaron cómo calculan los expertos la edad de una secuoya?

Estimar con precisión qué tan viejos son estos gigantes puede ser complicado, porque la edad no está necesariamente relacionada con el tamaño del árbol, de acuerdo con Kristen Shive, directora de ciencia de la Save the Redwoods League (Liga en Defensa de las Secuoyas). Los árboles jóvenes, que crecen rápido en cañones húmedos y exuberantes, pueden ser más grandes que los viejos incondicionales que han debido luchar en suelos pobres o agua limitada.

Contar los anillos de un árbol, visibles cuando se corta, es una forma estándar para medir su edad. Los anillos del árbol son aros claros y obscuros alternados de tejido que los árboles agregan a medida que crecen. La mayoría de los árboles agregan un anillo por cada año de crecimiento. Pero contarlos no es tan sencillo como parece. Los científicos han encontrado que, con las secuoyas de la costa, algunas veces los anillos se unen, desparecen o simplemente faltan.
Y por supuesto, contar cada anillo del árbol significa que el árbol se debe talar.

Se pueden extraer núcleos delgados de un árbol usando una herramienta diseñada especialmente para ello; sin embargo, la herramienta sólo puede perforar aproximadamente tres pies de profundidad, no lo suficientemente profundo para llegar al centro de un gigante que tiene un diámetro de 12 pies.
Por lo tanto, la respuesta corta es que, mientras los expertos confían en que los árboles de secuoya de la costa pueden vivir más de 2,200 años, la mayoría de las edades del los árboles en los parques de Sonoma son, en el mejor de los casos, estimaciones basadas generalmente en árboles caídos de circunferencias similares.

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