Comunidad

Latino community organizes a ‘Quinceañera’ for foster teen

Ricardo Ibarra
Written by Ricardo Ibarra

[Español abajo]

It all started with a Facebook chat message. Jenny Chamberlain generated a group conversation with more than 20 Sonoma County Latinos where she shared the story of Elena Wilson, a young girl adopted by her grandmother who wanted to experience her Mexican heritage.

“Her father was deported to Mexico. Her mother abandoned her and now she lives with her grandmother. Her dream is to connect with her Mexican roots and have a quinceañera,” wrote the Vice President of the Hispanic Chamber of Commerce of Sonoma County, Jenny Chamberlain.

Deborah Rust, a volunteer for CASA, an organization that provides support to children that are abused or abandoned, said she sought support of the Latino community in Sonoma County when Elena told her that she wanted a quinceañera party, but that this was not celebrated in Anglo-Saxon culture.

“Elena always wanted a quinceañera party, but was told she could not have one. When she told me that she only wanted a party and a dress, because she wanted to be a princess, I decided to share it with some friends who put me in contact with Ramón Meraz. After that, people immediately responded in a wonderful manner”, said Rust.

People in the community began to offer what they could. Herman G. Hernández donated the dress. Brenda Barahona offered her dressmaker services. The dress shoes and tiara were a gift from Angel Lechón. Pedro Díaz donated the food for the more than 50 expected guests. Traditional Mexican refreshments of horchata and jamaica will be prepared by María Ramírez. The cake will be served by Osvaldo Jiménez. Esther Lemus will help with the tables and decorations. Carlos de Paz will be the DJ. Leonardo Rex Nava will be the party photographer. And Ariana Aparicio will give the quinceañera her last doll –to symbolize that Elena is now entering womanhood, no longer to play with childish things.

Elena, who just turned 15 on September 12, said that she almost cried when she learned that there were so many people willing to make her dream a reality. “My father was deported to Mexico when I was in fifth grade and my mother and all my family here are white Anglo. They didn’t know anything about this culture. I told my counselor Deborah that I wanted to have a party, and a week later, she told me that there were many people willing to help. I didn’t know that people did that”.

Why a quinceañera party and not a Sweet 16?, I asked this student from Elsie Allen High School, who prefers reading and writing as a hobby. “I know much of my American culture, but I wanted to experience my Mexican heritage,” she said. “I’ve always been closer to my dad, and losing him when he was deported was very hard on me because I was more connected with him. He always talked to me about the quinceañera tradition when I was a little girl.”

The party will take place on September 17 at the Bennett Valley Senior Center; Wilson said she is nervous, but also excited, “All this feels so real now because I just got the dress from the dressmaker, and we have the decorations. I want to continue to be part of this community, I don’t want to just take what they give me and run.”

Translated to English by Angel Lechón.


ESPAÑOL

Todo comenzó con un mensaje de chat por Facebook. Jenny Chamberlain generó una conversación grupal con más de 20 personas latinas donde compartió la historia de Elena Wilson, una joven adoptada por su abuela estadounidense que quería experimentar su herencia mexicana.

“Su padre fue deportado a México. Su madre la abandonó y por ahora vive con su abuela. Su sueño es conectar con sus raíces mexicanas y ser una quinceañera”, escribió al grupo la vicepresidenta de la Cámara Hispana de Comercio del Condado de Sonoma, Chamberlain.

Deborah Rust, consejera de Wilson en CASA, una organización que brinda apoyo a menores abusados o abandonados, comentó que buscó apoyo de la comunidad latina en el condado de Sonoma cuando Wilson le dijo que quería una fiesta de quince años, pero que no era parte de la cultura anglosajona por parte de su madre.

“Elena siempre quiso una fiesta de quinceañera, pero le dijeron que no podía. Cuando me dijo que sólo quería una fiesta y el vestido, porque quería ser una princesa, decidí compartirlo con algunos amigos que me contactaron con Ramón Meraz. Después de eso, la gente respondió inmediatamente de una forma maravillosa”, explicó Rust.

Por medio del chat en la red social, gente en la comunidad comenzó a ofrecer lo que podía. Herman G. Hernández donó el vestido. Brenda Barahona le hizo arreglos con su talento como modista. Los zapatos llegaron como un regalo por parte de Ángel Lechón. Pedro Díaz pondrá la comida para los más de 50 invitados. Las jarras con agua fresca de horchata y jamaica serán preparadas por María Ramírez. El postre será servido por Osvaldo Jiménez. Esther Lemus ayudará a poner las decoraciones y las mesas. Carlos de Paz será el DJ. Leonardo Rex Nava tomará las fotos de la fiesta. Y como símbolo de abandonar la infancia para convertirse en mujer, Ariana Aparicio le regalará su última muñeca.

Wilson, quien apenas cumplió 15 años este 12 de septiembre, dijo que estuvo a punto de llorar cuando supo que había tanta gente dispuesta a hacer su sueño una realidad. “Mi papá fue deportado a México cuando estaba en quinto grado y mi madre, y toda mi familia aquí es americana. Así que no sabían nada de la cultura. Le dije a mi consejera Deborah que me quería tener una fiesta, y una semana después me dijo que había mucha gente dispuesta a ayudar; casi lloré cuando me dijo. No sabía que la gente hacía eso”.

¿Por qué una fiesta de quinceañera y no unos ‘Sweet 16’?, le pregunté a esta estudiante de Elsie Allen High School, quien prefiere la lectura y la escritura como pasatiempo. “Sé mucho de mi cultura americana, pero quería experimentar mi herencia mexicana”, respondió. “Siempre he estado más cerca de mi papá, y perderlo cuando fue deportado fue muy fuerte porque estoy más conectada con él. Él siempre me hablaba de eso cuando era más chica”, añadió esta quinceañera quien ya tenía colocada en la cabeza una corona de princesa durante una fiesta mexicana en Windsor.

La fiesta es el 17 de septiembre en Bennett Valley Senior Center, por lo que Wilson manifestó estar nerviosa, aunque también emocionada: “Todo esto se siente tan real porque acabo de recibir el vestido de la costurera, y tengo las decoraciones. Quiero seguir siendo parte de esta comunidad, no quiero sólo tomar lo que me dan y correr”.

El sueño de Elena ha sido cumplido, gracias a la generosa comunidad latina del condado de Sonoma.

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