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Santa Rosa estima que cambio de red de agua contaminada por incendios podría llevar dos años

Kevin McCallum
Written by Kevin McCallum

Es posible que Santa Rosa tarde más de dos años en reemplazar completamente el sistema de agua en un área de Fountaingrove, donde el agua potable fue contaminada con benceno después de los incendios del año pasado, situación que algunos residentes consideran inaceptable y les impedirá reconstruir.

En la explicación más detallada de la crisis del agua, funcionarios de la ciudad describieron en una reunión pública cómo creen que el sistema de agua, que atiende a 350 hogares en el devastado vecindario, fue contaminado con un hidrocarbono cancerígeno y cuán complicado, costoso y tanto tiempo llevará reemplazarlo.

El problema de la contaminación es conocido desde noviembre, y la ciudad ha estado abierta en los últimos meses a su investigación sobre la fuente, enfocada en tuberías de plástico derretidas y otros componentes del sistema de agua.

Pero la reunión conjunta del martes, del Concejo Municipal y la Junta de Servicios Públicos, fue la primera vez que los residentes se enteraron de que la solución todavía estaba muy lejana, probablemente mucho tiempo después de terminen los pagos de su seguro para vivienda temporal.

Los funcionarios de agua de la ciudad, dirigidos por Ben Horenstein, director de Santa Rosa Water, describieron en detalle cómo la ciudad respondió al descubrimiento de benceno en el sistema, lo que llevó a una investigación que identificó su origen y cómo ingresó al sistema.

Emma Walton, una ingeniera de desperdicios de agua, explicó que el benceno, un hidrocarburo y carcinógeno para el humano, típicamente asociado con la gasolina, puede filtrarse de los plásticos cuando se calienta a altas temperaturas. Dijo que la ciudad emprendió la investigación sobre la fuente del benceno de una “manera metódica y científica”, que ha considerado una variedad de posibles fuentes. Estos incluyen si un tanque de combustible subterráneo y suelo contaminado pudieron haber penetrado a través de las tuberías de plástico, una idea que fue rechazada.

La investigación llegó a centrarse en los componentes de plástico en el sistema de entrega de agua en sí. Las muestras de tuberías quemadas y empaques de las válvulas y medidores de agua fueron tomadas y analizadas por un químico forense. Pruebas que mostraron que cuando los materiales quemados se remojaban en agua limpia, el agua salía contaminada con benceno y otros hidrocarburos.

Una fotografía del interior de una pieza mostraba un material oscuro y hollín, que el químico Kent Patton, de Apex Laboratories, dijo que indicaba que el humo y las cenizas de la casa quemada ingresaron en la red de agua.

La “pregunta dominante” para el equipo, explicó Horenstein, fue por qué esta área de Fountaingrove contaminó la red de agua, cuando no sucedió en otro lugar. En total, 1,420 casas en el área de Fountaingrove fueron destruidas por los incendios.

La contaminación penetró a través de un área de 184 acres, identificada por la ciudad. Hay 350 espacios para vivienda en esa zona y 13 casas que permanecen en pie, y no recomiendan a los residentes beber o bañarse con el agua caliente.

Una de esas casas es propiedad de Jerry Buhrz, quien no vive actualmente en el lugar, en parte debido a la contaminación del agua.

“No te puedes duchar. No te puedes cepillar los dientes. No la puedes beber”, dijo Buhrz, de 75 años, quien estima que sólo la mitad de sus vecinos planea reconstruir.

Ha habido alrededor de 50 ubicaciones afuera de la zona, incluso en Coffey Park, donde las pruebas de las líneas de servicio a hogares —no las tuberías de agua— han revelado trazos de benceno, pero esas son de mucha menos preocupación para los funcionarios del agua.

Horenstein hizo hincapié en que, si bien varias áreas de la ciudad sufrieron incendios igualmente intensos, sólo el área de Fountaingrove “de manera única” soportó una aguda caída de presión que pudo haber provocado que los contaminantes fueran absorbidos nuevamente a las tuberías de agua.

Si bien los funcionarios no profundizaron en la reunión, Horenstein dijo que uno de los tanques de la ciudad en Fountaingrove estaba vacío en el momento del incendio, ya que estaba siendo sometido a mejoras sísmicas. Las bombas de agua de la ciudad perdieron energía en medio de la tormenta de fuego, lo que contribuyó a la pérdida de presión en el sistema, que los bomberos notaron durante los incendios del 8 de octubre y el 9 de octubre.

Jennifer Burke, directora adjunta de recursos de agua e ingeniería de la ciudad, enfatizó que la ciudad toma 170 muestras de agua por día y planea probar todas y cada una de las más de 3,000 líneas de servicio a las casas quemadas en la ciudad.

La ciudad ha realizado un gran esfuerzo para limpiar las líneas y, en algunos casos, frotarlas con un tipo de grandes esponjas circulares para fregar el interior de las tuberías. Pero aunque ayudaban, la contaminación eventualmente regresó, lo que sugiere que los contaminantes han sido absorbidos por el sistema y se estaban filtrando, dijeron las autoridades.

Esto ha llevado a la ciudad a concluir que necesita reemplazar todo el sistema en la zona sugerida, pero sólo las líneas en las partes de la ciudad donde es necesario.

The Press Democrat [English version]        

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Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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