Comunidad

Refugios albergan a miles de evacuados por incendios en el Norte de California

Un sonido fuerte de altavoz despertó a Blanca Muñoz de su cama a las 2 de la madrugada del lunes, mientras una violenta tormenta de fuego corría hacia su barrio en Coffey Park.

La voz provenía de un oficial de policía que ordenaba a los residentes que huyeran del lugar —una instrucción que Muñoz no reconoció inmediatamente, porque no sabe hablar inglés.

Finalmente, el olor del humo llegó a su casa, enviándola a un estado de pánico. Se apresuró a despertar a su madre e hijo. En la habitación de al lado, su hermana y cuñado, que son dueños de la casa de tres dormitorios, agarraron a su bebé y se dirigieron todos a la puerta de la casa.

“No sabíamos qué hacer”, dijo su madre, Joaquina Muñoz, de 67 años. “Simplemente caminamos en círculos sin saber qué agarrar”.

El martes por la tarde, una de las tres docenas de refugios de emergencia en iglesias, escuelas, recintos feriales y centros comunitarios repartidos por todo el condado, las mujeres hablaron de perder su hogar y sus pertenencias en el incendio. Blanca Muñoz se mantuvo ecuánime, pero su madre estaba preocupada y derrotada.

“No he dormido en dos noches”, dijo Joaquina Muñoz, llorando. “Es el estrés”.

Blanca Muñoz dijo que era difícil explicarle a su hijo de 6 años por qué tuvieron que dormir en el refugio, mismo que las autoridades planeaban cerrar antes del almuerzo del miércoles, trasladando a los evacuados a Santa Rosa. Muñoz dijo que ella y su familia se trasladarían temporalmente a una iglesia.

Los miembros de la familia Muñoz se encontraban entre los miles que buscaban refugio en uno de los 36 refugios abiertos en el condado de Sonoma el martes, donde los residentes encontraron un santuario de los incendios.

El martes por la noche, funcionarios del condado dijeron que unas 3,850 personas estaban alojadas en refugios, pero esperaban que ese número incrementara por varias evacuaciones recientes relacionadas con la extensión de los incendios. Los refugios tienen una capacidad combinada para más de 6,800 personas, dijeron funcionarios.

El supervisor James Gore, cuyo distrito del norte del condado ha sido fuertemente impactado por los incendios de Tubbs y Pocket; visitó varios refugios el martes. En una entrevista a finales de la tarde en el Centro Comunitario Finley, en West College Avenue, Santa Rosa, Gore dijo que estaba “sorprendentemente impresionado” por el despliegue de recursos y cómo los residentes estaban haciendo frente a la situación.

Una de las observaciones más severas de Gore se extendía más allá de los suministros o alimentos.

“Puedes darte cuenta de cómo la gente ni siquiera está en posición de poner sus cabezas en torno a lo que está pasando o cómo será su vida”, dijo. “Muchas de las conversaciones están relacionadas con necesitar más información”.

El centro de Finley había registrado 250 personas al final de la tarde del martes, según el gerente de refugios, Roy Pitts, de la Cruz Roja Americana. No sabía la capacidad máxima, pero dijo que había espacio para más.

Francisco Ramos y su esposa, María, condujeron el lunes por las calles, desorientados y desconcertados después de que las autoridades les ordenaran evacuar la habitación que alquilan en una casa sobre Piner Road. Sin familia en la zona e incómodos pasando la noche en un refugio, esperaron hasta la noche para volver a su casa, cuyos dueños habían evacuado.

La casa escapó del incendio, pero no tenían servicio de energía, gas o telefonía celular. Sin embargo, la pareja decidió pasar la noche ahí.

“Todo lo que tenemos es esa habitación”, dijo María Ramos, de 55 años, visitando el refugio de emergencia en la escuela Elsie Allen, adonde llegaron para recibir una comida tibia y cargar sus teléfonos celulares antes de regresar a su dormitorio.

María Ramos admitió que estaba nerviosa de que la casa pudiera prenderse mientras dormían.

Haga clic en este enlace para acceder a importantes servicios de emergencia.

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