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LandPaths conecta a chavos con naturaleza del condado de Sonoma

Mary Callahan
Written by Mary Callahan

The Press Democrat [English version]

El piso de sus tiendas de acampar estaba empapado cuando amaneció, afuera el aire revelaba nubes extensas mientras nueve adolescentes del condado de Sonoma se reunían para un desayuno con té caliente, huevos revueltos, tortillas caseras y salsa de mole; luego empacaron y tomaron el sendero bajo un cielo resplandeciente.

Habían cargado con sus mochilas grandes sobre una colina y un valle para llegar a este claro verde cerca de la costa, donde los altos árboles secoyas bordeaban el arroyo, separándolos del océano más allá.

Aliviados de sus paquetes para la última etapa de su viaje de cuatro días, comenzaron la subida de cinco millas a través de propiedades de espacio abierto del condado, hacia la playa de Shell, en el parque estatal de la costa de Sonoma, donde enterrarían los pies cansados ​​en la arena fría.

Pero primero, formaron un círculo con los líderes adultos para reflexionar en silencio sobre los tres días anteriores, sobre la belleza de la tierra, la vida silvestre que habían visto, las expectativas que tenían cuando empezaron y la experiencia de avanzar a través de la fatiga, dudas sobre sí mismos, nostalgia y, una de ellas, náuseas severas, sólo para llegar al campamento y encontrar los cielos abiertos.

Y todavía querían más.

“Espero volver el próximo año”, fue como Marisol Cornejo, de 17 años, de la preparatoria de Santa Rosa, resumió sus sentimientos ese día.

Como parte de una expedición de inicio de primavera organizada por el grupo sin fines de lucro, LandPaths, los nueve estudiantes de preparatoria eran la mayoría desconocidos entre ellos, y en gran parte, inexpertos en acampar cuando comenzaron la semana en Westminster Woods, cerca de Camp Meeker, para practicar con sus tiendas de acampar, organizar botellas de agua, ropa, botas de montaña, equipo de lluvia, y otras herramientas que les proporcionaron para el viaje.

Pero en el camino, o al preparar comidas juntos, o sentados alrededor del fuego, se habían convertido en amigos y confidentes, fortalecidos por la oportunidad de experimentar el hermoso paisaje del oeste del condado de Sonoma y superar nuevos desafíos.

“Creo que estar al aire libre realmente nos conectó, ya que teníamos que trabajar juntos“, dijo Emma de la Cruz, de 16 años, estudiante de segundo año en Elsie Allen High School. “Fue realmente una experiencia maravillosa”.

Omar Gallardo, director de extensión y diversidad, en LandPaths, se sintió indudablemente emocionado por la forma en que los chavos se abrieron durante el viaje, compartiendo historias de lucha familiar, pérdida o penas.

“Aquí afuera, son diferentes”, dijo Gallardo. “Bajan la guardia”.

Algunos de ellos habían tenido dudas, sobre todo en el largo día de senderismo que les llevó 11 millas por tierra, desde Westminster Woods, donde fueron alojados en cabañas para salir de la lluvia, a Willow Creek Ranch, donde acamparon dos noches.

El alumno de la preparatoria de Healdsburg, Jorge Cervantes, dijo que “ya estaba cansado” después de los primeros 500 pies arriba, mientras que Jazmín Escandón, quien asiste a Roseland University Prep, se llegó a preguntar: “¿Por qué creí que esto sería una buena idea?”.

Nunca había acampado ni caminado tanto”, dijo Escandón, de 17 años. “No me gusta caminar”.

Pero cuando llegaron aquella tarde a su impresionante destino, un rancho privado lleno de esplendor verde y secoyas, “todos tuvimos sonrisas en nuestras caras”, dijo Cervantes, también de 17. “Te sientes sobrehumano”.

El viaje fue una extensión de un programa para adolescentes de escasos recursos y, en algunos casos, en riesgo, diseñados para conectar a jóvenes que quizá  no hayan crecido con la experiencia de caminar o acampar en la naturaleza y el aire libre, dijo el director ejecutivo de LandPaths, Craig Anderson.

El programa, llamado Inspired Forward, es parte de una misión más grande para vincular diversas poblaciones con la naturaleza y, en particular, con el espectacular paisaje del condado de Sonoma. Fue creada hace cuatro años para llenar una brecha en ofertas a jóvenes de bachillerato, con el objetivo de crear un sentido de pertenencia, proporcionando tutoría por “gente de inteligencia y corazón” e inspirando liderazgo, comunidad, visión y optimismo sobre el futuro, dijo Anderson.

“Estamos tratando de construir una base para tener vidas exitosas creando oportunidades para que construyan comunidades al aire libre“, dijo.

El viaje debía haber comenzado con una caminata alrededor de la Reserva Ecológica Bohemia, de LandPaths, cerca de Occidental, aunque la lluvia envió al grupo a través de la carretera a Westminster Woods, donde se alojaron durante la noche, saliendo al día siguiente para Willow Creek Ranch. Una vez allí, montaron el campamento, utilizando tiendas de campaña y un gran toldo que cubrió su área de cocinar y de la lluvia intermitente. Un día de caminata de un par de kilómetros los llevó a una cascada en Willow Creek, al día siguiente. Finalmente, en el día cuatro, caminaron hasta el océano, donde terminaron el viaje. A lo largo del sendero, los líderes del grupo impartieron conocimientos sobre la flora y la fauna que los rodeaban. Aprendieron a distinguir la hiedra venenosa de las plantas con bayas, escucharon una rara lechuza moteada durante la noche, fueron introducidos a los hongos comestibles y se familiarizaron con algunas de las constelaciones.

En Willow Creek Ranch, exploraron un gran jardín orgánico y recogieron productos para agregar a sus comidas, algunos de ellos viendo por primera vez cómo crecían las verduras que sólo habían visto en el mercado.

Mariana Murillo, de 18 años, dijo que la experiencia abrió su mente a las posibilidades y oportunidades que quiere aprovechar en la vida, pero también a la belleza pacífica del mundo salvaje y la alegría de conectarse con otros y compartir historias.

“Simplemente ocurrió”, dijo. “Todas las noches nos sentábamos junto a la fogata, y conversábamos, cualquier cosa que nos viniera a la mente. Hablamos de nuestros antepasados. Hablamos de cómo hemos sido impactados durante todo el viaje, lo que habíamos aprendido”, dijo Cervantes. “Nos hicimos buenos amigos”.

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