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Fondos de UndocuFund comienzan a llegar a familias indocumentadas

Cristalyn Robles y su familia se apresuraron las primeras horas del incendio el mes pasado, cargando a personas en sillas de ruedas mientras las llamas impulsadas por el viento rugían hacia las instalaciones de vivienda asistida en Larkfield, donde la familia inmigrante vivía y trabajaba.

Mientras llovían brasas en la oscura calle cerca de Cardinal Newman High School, Robles, su madre, su esposo Charlie y su hijo de 7 años, corrieron por seguridad, cada uno empujando una silla de ruedas con alguno de los residentes bajo su cuidado.

“Mi hijo estaba llorando, ‘mamá, mamá, no puedo ver.’ Le dije a mi hijo, ‘tienes que ser valiente, tienes que sacar a María de aquí”, dijo Robles, de 40 años.

Su madre, Alicia Tanael, de 65 años, llamó la atención de un par de automovilistas que pasaban y cargaron a las personas discapacitadas en las furgonetas.

“Fue muy rápido. Lo único que me venía a la mente fue sacar a nuestros residentes”, dijo Robles, relatando su escape del incendio de Tubbs, que destruyó la instalación de vida asistida, en Ursuline Road, dejando a su familia sin empleo y sin hogar. Familiares agradecidos por salvar a sus seres queridos lanzaron una recaudación de fondos en la página de GoFundMe para ayudarlos con su recuperación.

El sábado, Robles y su familia, quienes actualmente están durmiendo en la sala de su hermano, pasaron por el Centro Comunitario de Roseland Village, sobre Sebastopol Road, donde organizaciones locales estaban proporcionando asistencia financiera para familias indocumentadas afectadas por los incendios forestales del condado de Sonoma. Decenas de familias ya estaban alineadas cuando las puertas abrieron a las 10 am.

“Las primeras personas estaban aquí a las ocho en punto”, dijo Christy Lubin, directora del Graton Day Labor Center, que creó la campaña de recaudación de fondos UndocuFund, en asociación con North Bay Organizing Project y North Bay Jobs with Justice.

Han sido recaudados casi $2 millones para el fondo de alivio de incendios, dijo Lubin. El objetivo es recaudar $5 millones para ayudar a miles de residentes indocumentados impactados por los incendios, quienes a diferencia de otras víctimas locales de desastres, no son elegibles para recibir asistencia de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

“Hay personas que perdieron todo: posesiones, hogares y trabajos”, dijo Lubin. “La mayoría de estas personas no van a buscar ayuda en ningún otro lado”.

Lubin dijo que 115 familias solicitaron asistencia el sábado. Fue la primera clínica que han tenido desde que crearon el fondo el mes pasado.

Mientras que algunos perdieron sus hogares, Lubin dijo que otras familias enfrentan problemas financieros luego de perder sus empleos o sus salarios después de que sus empleadores fueran impactados por los incendios.

Actualmente, la ayuda del fondo alcanza un máximo de $3,000 por familia, pero las cantidades pueden aumentar según las necesidades de las familias, dijo Lubin.

“Todo se hace caso por caso”, dijo, y agregó que la mayoría de las familias recibirán un cheque a finales de la próxima semana.

El UndocuFund recibió donaciones de todo el país, incluidas las de California Endowment e Isabel Allende Foundation, y el 100 por ciento de las donaciones serán entregadas directamente a las víctimas del incendio, señaló Lubin.

Para recibir asistencia, al menos un miembro de la familia debe estar indocumentado, dijo Omar Medina, coordinador de UndocuFund y miembro de North Bay Organizing Project.

Durante el evento, Medina capacitó a voluntarios llenando solicitudes para las familias y preguntando sobre sus necesidades específicas. También proporcionaban información sobre otros recursos y entregaban tarjetas de regalo a quienes perdieron sus hogares.

Jenny, que tiene una visa especial pero no quiso usar su apellido por temor a poner en peligro su estatus migratorio, estaba buscando ayuda después de perder dos semanas de trabajo. Pasó una semana viviendo en su automóvil con sus dos hijos, de 8 y 15 años, después de que fueron evacuados de su departamento en Rincon Valley.

Aunque eventualmente volvieron a su unidad, Jenny, quien es madre soltera y limpia casas para ganarse la vida, dijo que no había nadie para cuidar a sus hijos cuando estaban fuera de la escuela por unas tres semanas.

“Debemos apoyarnos el uno al otro”, dijo. “Todos somos humanos y merecemos ayuda. La raza o el estado migratorio no deberían importar”.

Muchas familias temen buscar asistencia financiera en otro lugar debido a su estatus migratorio y barreras en el lenguaje, dijo Daranee Petsod, presidente de Grantmakers Concerned with Immigrants and Refugees, con sede en Sebastopol, que supervisa el fondo.

“Vimos en los primeros días que la gente estaba cayendo por las grietas. No iban a los refugios ni a los centros de refugio temporal”, dijo.

Mientras que las familias de estatus mixto pueden solicitar algún alivio federal en caso de desastre, usando uno de los números de Seguridad Social de sus hijos nacidos en Estados Unidos, algunos temen que la información que brindan en las solicitudes sea compartida con agentes de inmigración. Organizaciones como Graton Day Labor Center y North Bay Organizing Project son eficaces para llegar a las poblaciones de inmigrantes vulnerables porque han estado trabajando con ellos durante años, dijo Petsod.

“Hay confianza”, dijo.

Para hacer alguna donación a UndocuFund, y otras campañas dirigidas a apoyar a las familias inmigrantes indocumentadas, haga clic en este enlace.

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