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Cómo la comunidad latina salió en apoyo de inmigrantes durante incendios de Santa Rosa

Eminol de los Santos y su familia buscaron ayuda desesperadamente después de que los incendios forestales de octubre destruyeran su casa rentada en Coffey Park, autos y todas sus otras pertenencias. Dudoso de perseguir ayuda federal, exploró en la comunidad latina, que se movilizó horas después de que los incendios estallaran el 8 de octubre para ayudar a las familias inmigrantes desplazadas.

Una de las primeras personas que Eminol consultó fue Omar Medina, un hombre que reconoció de cuatro años antes, cuando Medina hacía campaña para el concejo de las Escuelas de la Ciudad de Santa Rosa. Sintió una oleada de alivio. “Fue una bendición”, dijo De los Santos sobre la comodidad y el apoyo recibido de Medina, quien más tarde sería nombrado coordinador del recién creado UndocuFund, el cual brindó asistencia financiera a familias indocumentadas afectadas por los incendios.

Medina, junto con organizadores comunitarios, como la fundadora de Raizes Collective, Isabel López, y Alegría de la Cruz, concejera delegada del condado de Sonoma, pasaron los días críticos de los incendios forestales proporcionando detalles precisos en español sobre las ubicaciones de los incendios y las órdenes de evacuación, contrarrestando información errónea que creaba confusión y pánico entre la comunidad de inmigrantes. Cuando el humo se disipó, y el impacto fue visible en la comunidad, su enfoque se centró en ayudar a las familias a obtener ayuda en caso de desastres.

Mientras que el vecindario Coffey Park donde residía De los Santos fue arrasado por las llamas, el efecto dominó de los incendios en la comunidad latina también fue profundo: cientos de jardineros, contratistas y trabajadores de atención domiciliaria perdieron sus empleos que tenían en las casas destruidas sobre Fountaingrove y otros lugares. Otros enfrentaron el desalojo de sus casas alquiladas, ya que los propietarios las habían puesto a disposición de personas que conocían y que habían sido desplazadas por los incendios. De repente, la comunidad latina necesitaba elementos básicos, como refugio, comida, ropa y ayuda financiera para la renta y los depósitos de seguridad.

Fue un amigo quien lo remitió a Medina después de ver una publicación en Facebook sobre UndocuFund, dijo De los Santos, quien fue recibido primero por la madre de Medina, Ana Mejía, cuando pasó por su casa a fines de noviembre para solicitar ayuda.

“Ella fue muy amable”, dijo De los Santos, sorprendido por la calma que sintió.

Mejía, de 63 años, quien también albergaba a familias desplazadas por los incendios, comenzó a ofrecerse como voluntaria con su hijo tan pronto como fue lanzado UndocuFund.

“Necesitamos ayudarnos unos a otros”, dijo. Es la única forma en que la comunidad se recuperará, expresó Mejía.

De los Santos dijo que no fue nada parecido a su experiencia con funcionarios de la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés) que se habían establecido en el centro de Santa Rosa. Dijo que lo primero que pidieron fue un número de Seguridad Social, por lo que él y su familia se retiraron del lugar. Más tarde intentaron solicitar la ayuda federal tras enterarse de que podían hacerlo a través de sus hijos nacidos en Estados Unidos, pero se les negó la ayuda, por lo que De los Santos dijo que había sido un error en la aplicación. Ellos nunca apelaron la solicitud.

Un esfuerzo lanzado por Graton Day Labor Center, North Bay Organizing Project y North Bay Jobs with Justice, UndocuFund ha proporcionado $4 millones en ayuda a 1,400 familias indocumentadas afectadas por los incendios, dijo Medina. Muchas personas evitaron el apoyo de FEMA por miedo a la deportación, dijo.

“Es justificable, dado el clima en el que estamos”, dijo Medina, quien ya había estado trabajando con inmigrantes indocumentados por medio de la Red de Respuesta Rápida del Norte de la Bahía en los condados de Sonoma y Napa, que cuenta con una línea directa de emergencia las 24 horas.

Aproximadamente un mes después de que los incendios destruyeran 5,130 casas y matara a 24 personas en el condado de Sonoma, Medina, de 39 años, y otros organizadores, realizaron la primera clínica UndocuFund en el centro comunitario de Roseland Village, en Sebastopol Road, donde 115 familias se inscribieron para recibir asistencia.

Cuatro millas al norte, Anita Maldonado y su equipo en California Human Development habían establecido un centro de recursos y alivio de incendios forestales después de notar que las familias no visitaban el centro de FEMA.

“Querían acudir a una fuente confiable”, dijo Maldonado, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro.

Hasta ahora, han ayudado a 1,200 familias que perdieron sus hogares o sus salarios debido a los incendios, con asistencia para el alquiler, depósitos de seguridad, pagos de servicios públicos y tarjetas de regalo, dijo Jenna Brager, que supervisa el centro de ayuda. Las familias aún llegan en la búsqueda de ayuda, incluido el apoyo de salud mental. La organización ahora ofrece grupos semanales de duelo y apoyo mental en las instalaciones de Airway Drive en Santa Rosa.

“Estamos viendo muchos impactos en la salud emocional y mental entre nuestros clientes. Hay mucho dolor”, dijo Brager. “Tenemos muchos clientes que no han regresado a viviendas estables o a tener ingresos estables“.

Los incendios sacudieron a la comunidad inmigrante, una que ya estaba nerviosa después de una intensa aplicación de la ley de inmigración en todo el estado y en el país.

En las semanas previas a los incendios, De la Cruz y los defensores de la inmigración organizaban reuniones para educar a los inmigrantes sobre sus derechos y respondían preguntas sobre la decisión del presidente Donald Trump de eliminar el programa federal DACA, que protegía de la deportación a inmigrantes jóvenes traídos ilegalmente a los Estados Unidos cuando eran niños. Cuando las familias comenzaron a ver a la Guardia Nacional en los refugios, fueron a acampar a las costas del condado de Sonoma.

De la Cruz, que estaba estacionada en el centro de operaciones de emergencia del condado, atendiendo llamadas y difundiendo información, contactó a amigos, como la fundadora de Raizes Collective, López, quien condujo a Bodega Bay justo después de que estallara el incendio y obligara a las familias a huir.

Casi todos los campamentos estaban tomados por una familia a lo largo de la costa hasta Goat Rock”, enunció López.

Las familias habían huido de sus hogares, sin nada, excepto la ropa que llevaban puesta. En necesidad de cobijas, ropa, pañales y comida, López llamó a la comunidad por medio de las redes sociales para obtener suministros. Pasó una semana en la costa ayudando a las familias con “todo lo que pudimos”.

López, quien lanzó Raizes Collective hace tres años para empoderar a latinos a través del arte, la cultura y la educación ambiental, dijo que podía relacionarse con el miedo que enfrentaban las familias. Tenía 7 años cuando ella y su familia cruzaron a los Estados Unidos sin documentos: fueron atrapados y deportados la primera vez. Aunque ella y su familia recibieron amnistía, ella dijo que “ver los tanques y a los militares me conmocionó”.

A medida que el esfuerzo de reconstrucción está lentamente en marcha, Debbie Mason, directora ejecutiva de Healthcare Foundation Northern Sonoma County, se preocupa por las necesidades de salud mental a largo plazo de las familias. Dijo que muchas familias dejan de ir a la consejería y no pueden pagar tarifas reducidas que pueden ser tan bajas como $5 por sesión.

Las personas están tan limitadas financieramente que no pueden pagar la baja tarifa”, dijo.

Su organización apoya a agencias como Alliance Medical Center, Pediatric Dental Surgery y Corazón Healdsburg, que establecieron una tienda gratuita donde las familias podían “comprar” los artículos donados para reemplazar los que se perdieron en los incendios. Healthcare Foundation también encabeza Wildfire Mental Health Collaborative, que ha estado organizando sesiones gratuitas de asesoría y terapias. Tendrán algunos disponibles en español, dijo, ya que la necesidad sigue siendo alta.

De los Santos dijo que él y su familia ahora no hablan sobre la noche del incendio de Tubbs. Seis meses después, todavía es muy difícil.

Llevan la mejor vida posible en una casa con un solo dormitorio que un amigo dejó libre para que De los Santos, su esposa, su hijo de 15 años, su hija de 24 años, su esposo y sus dos hijos pequeños pudieran tener un techo sobre sus cabezas. Pero esperan que el propietario reconstruya su casa de cuatro dormitorios en Hopper Avenue para que puedan regresar algún día.

“Tenemos esperanza”, dijo.

The Press Democrat [English version]        

Noticias y eventos desde la región vinícola del norte de California para la comunidad latina.

Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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