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Comerciantes latinos en Roseland crecen y ven futuro prometedor

Robert Digitale
Written by Robert Digitale

Tanto Jordán Velasco como Jorge Alcázar esperan atraer a una gran variedad de clientes a Roseland, para que prueben sus productos únicos.

Velasco opera cuatro tiendas y un servicio de entrega en todo California, importando productos como mole, chocolates y chapulines: exquisiteces del estado mexicano de Oaxaca. Con oficinas en Seaside y Tijuana, Velasco se está preparando para abrir una quinta tienda de productos oaxaqueños en el vecindario de Roseland, en Santa Rosa.

Ve una oportunidad de crecimiento en el condado de Sonoma, donde reside más de 10 por ciento de sus casi 5,000 clientes a quienes entrega productos.

“Todos los sábados entregamos en Santa Rosa, Petaluma y San Francisco“, dijo a través de un mensaje de texto.

Alcázar, mientras tanto, dice que su heladería gourmet Frozen Art en Sebastopol Road atrae a “montones de turistas” para probar sabores únicos como el whisky con grano de vainilla, maple y tocino, de cerveza Lagunitas y merlot con chispas de chocolate. Cada verano, aproximadamente la mitad de su negocio proviene de clientes primerizos, dijo, basándose en datos de tarjetas de crédito y débito.

Hay un nuevo movimiento en Roseland, que oficialmente se unió a la ciudad de Santa Rosa el otoño pasado, después de años de discusiones entre funcionarios de la ciudad y del condado, comerciantes y vecinos.

Muchas personas de negocios ven la anexión a la ciudad como un paso adelante para su vecindario mayoritariamente latino, con 7,400 residentes. Si bien las necesidades de la comunidad siguen siendo importantes, sucede en un momento en que un gran número de empresarios latinos están abriendo negocios en Roseland, y en todo el condado.

El vecindario del suroeste está ganando una reputación como un lugar adonde ir para obtener buena comida a precios asequibles, dijo Alcázar. Él y otros empresarios ahora esperan un gran proyecto de reurbanización que podría darle a Roseland nuevas viviendas, una biblioteca, puestos de comida y una plaza pública.

“Creo que realmente va a hacer que Roseland sea un lugar para visitar en Santa Rosa“, dijo.

Roseland ha sido durante mucho tiempo conocido como una zona residencial con una alta tasa de pobreza. El Distrito Escolar de Roseland sirvió el año pasado a un cuerpo estudiantil que era 92 por ciento latino y 89 por ciento socioeconómicamente desfavorecido. Esas tasas fueron el doble, comparadas con el resto del condado en ambas categorías.

El área de Roseland obtuvo el puntaje más bajo de cualquier barrio del condado en un índice de desarrollo humano, teniendo en cuenta la salud, los ingresos y la educación de los residentes, según el Retrato del Condado de Sonoma 2014.

Roseland tiene “el código postal más vulnerable del condado”, dijo la supervisora ​​del Condado de Sonoma, Lynda Hopkins, quien representa el área.

“Esta comunidad merece una inversión”, dijo Hopkins, señalando la necesidad de incrementar el cuidado infantil y los programas para jóvenes, entre otros servicios.

No obstante, la actividad comercial a lo largo de la franja comercial de Roseland ha crecido de manera similar al resto del condado.

Alcázar recordó muchas vacantes en Sebastopol Road cuando abrió su heladería en 2011, después de la gran recesión. Hoy, dijo, la mayoría de esos espacios están llenos de negocios.

Alcázar, un miembro comercial de la Junta de Desarrollo Económico del Condado, y otros, señalaron el incremento de recursos disponibles en español durante los últimos años para aquellos que quieren iniciar sus propios negocios. La Junta de Desarrollo Económico, los Centros de Desarrollo de Pequeñas Empresas de Napa y Sonoma y el programa de educación para adultos de Santa Rosa Junior College ahora ofrecen una variedad de clases, talleres y asesoría gratis o de bajo costo.

“He estado muy ocupado últimamente”, dijo Marcos Suárez, gerente de programa en la Junta de Desarrollo Económico, respecto al interés de los futuros empresarios latinos.

Suárez señaló que la cantidad de negocios propiedad de latinos ha aumentado constantemente durante los últimos años. Para 2012, el condado tenía más de 5,000 negocios de ese tipo, un incremento de 24 por ciento en cinco años.

En Roseland, no mucho ha cambiado en el exterior, desde la anexión en otoño. Los funcionarios de la ciudad dijeron que tienen la intención de hacer millones de dólares en inversiones durante los próximos años, en carreteras, parques y otras mejoras. Pero los devastadores incendios forestales del otoño pasado pueden alargar el tiempo necesario para llevar a cabo tal trabajo.

Los optimistas sobre el futuro del área generalmente apuntan al desarrollo más grande planeado en el distrito: el Centro Vecinal Roseland Village, que se ubicará sobre un antiguo centro comercial sobre Sebastopol Road y West Avenue.

La propuesta ha sido analizada por más de una década y fue comprada en 2011 por la Comisión de Desarrollo Comunitario del Condado de Sonoma. Incluiría un acre de plaza pública, hasta 175 unidades de vivienda abiertas al mercado y viviendas subsidiadas, un mercado con vendedores de comida y un edificio civil, que posiblemente albergue una biblioteca pública.

El desarrollador sin fines de lucro MidPen Housing, de Foster City, está planeando buscar aprobaciones para el proyecto esta primavera, ante la comisión de planificación de la ciudad. MidPen, que el año pasado abrió Fetters Apartments con 60 unidades a lo largo de la autopista 12 en el valle de Sonoma, podría tomar hasta fines de 2019 para diseñar y comenzar las considerables mejoras subterráneas necesarias para tal proyecto. La plaza podría estar lista para 2020.

Jan Lindenthal, vicepresidente de MidPen, dijo que el desarrollo transformará una propiedad subutilizada en un lugar para vivir, comer y celebrar festividades comunitarias.

“En lugar de tener Cinco de Mayo en un estacionamiento, tendrá lugar en una plaza bellamente diseñada“, dijo Lindenthal.

El desarrollo ha atraído el interés de muchos residentes de Roseland, incluidos aquellos que sienten curiosidad por abrir un negocio de alimentos en el mercado, dijo Carmen García, vicepresidenta y gerente de la sucursal de Exchange Bank en Dutton Avenue. García sostuvo que el proyecto proporcionará a las empresas del área una oportunidad de crecimiento.

Eso atraerá a la gente y eso es lo que queremos”, dijo.

Algunos comerciantes y residentes esperan que el desarrollo propuesto también forzará el movimiento de un campamento para personas sin hogar que ha estado ubicado en la parte trasera de la propiedad de Roseland Village durante aproximadamente dos años. El campamento cercado, que creció notablemente el otoño pasado después de que la ciudad prohibiera acampar bajo los pasos inferiores de la autopista 101, se encuentra cerca de un patio de recreo, lo que según un líder de la comunidad ahora tiene poco uso.

“Personalmente, no me siento seguro de ir allí con mis hijos“, dijo Elsa Tapia, presidenta del Community Club of Roseland.

Su grupo de cuatro años realiza clases de ejercicios, y el otoño pasado participó en la asistencia de socorro en cooperación con el consulado mexicano, St. Joseph’s Health y la Cruz Roja.

Tapia dijo que el club está esperando ver si Roseland Village simplemente agregará tráfico a las calles del área o se convertirá en un lugar que los actuales residentes disfrutarán con regularidad. Los vecinos quieren una plaza, dijo, pero también la oportunidad de celebrar reuniones o clases en el futuro edificio cívico. La biblioteca y un programa para niños pueden estar alojados allí, pero “¿otros grupos podrán usarlo?”.

Encontrar el equilibrio ha sido uno de los objetivos de los funcionarios de la ciudad, que escucharon a los residentes durante los últimos años en anunciadas reuniones comunitarias. Jessica Jones, una planificadora ​​de la ciudad, dijo que los residentes le dijeron que quieren mejorar Roseland, pero también mantener su cultura y su carácter.

No querían perder eso al incorporarse a la ciudad de Santa Rosa”, dijo Jones.

Una de las formas en que la ciudad respondió fue cambiar sus reglas para que los camiones con alimentos que han operado durante largo tiempo en Roseland continúen permitidos allí.

Raissa de la Rosa, gerente de desarrollo económico de Santa Rosa, dijo que la anexión permite a la ciudad asociarse con una parte de la ciudad con una identidad definida. Consideró el esfuerzo adecuado para una ciudad que es la quinta más grande en el Área de la Bahía.

Cualquier gran ciudad tiene barrios característicos. Esto es nuestro”, dijo sobre Roseland, junto con el centro, el Railroad Square y otros lugares conocidos.

Los comerciantes de Roseland dijeron que desean recibir el mismo nivel de servicio que otras partes de Santa Rosa. Pero algunos esperan que eso tome tiempo para que suceda.

“Cualquier ayuda que quieran darnos, es bienvenida”, dijo José Navarro, propietario del restaurante peruano Sazón, en Sebastopol Road.

Recientemente, Navarro ofreció su propio toque para animar las cosas, cambiando la pintura gris de su edificio a un amarillo brillante, acentuado con sombrillas de color azul al aire libre. “Seamos un poco más felices”, dijo acerca de los nuevos colores. “Somos el lado latino de la ciudad”.

Incluso los antiguos empresarios de Roseland hablan de expandir sus negocios.

Ignacio Álvarez ha sido durante mucho tiempo propietario de Joyería María, en Sebastopol Road, donde estableció no sólo un negocio de joyas, sino también un servicio de empaque y un lugar donde las personas pueden obtener un boleto de autobús a destinos en México.

Álvarez, conocido en el barrio como “Don Nacho”, ahora se ha propuesto desarrollar un parque para camiones de tacos, también conocidas como loncheras, similar a uno llamado The Block, en Petaluma. Si la ciudad lo aprueba, el sitio en Sebastopol Road casi esquina con Stony Point Road tendrá espacio para media docena de ‘taco trucks’, además de mesas, baños y un área de juegos para niños.

Álvarez dijo que está viendo hacia el futuro.

“Habrá más personas aquí y, cuando llegue el hambre, la gente va tener que comer”, dijo. “Y si algunos no pueden permitirse el lujo de ir a un restaurante en el centro, aún pueden traer a su familia, comer un taco o un burrito y ser felices“.

Otra comerciante, Juana Cortés, propietaria de Chula’s Party Supplies, dijo que ha estado creciendo su negocio desde que comenzó a vender productos en un mercadito de Sebastopol Road hace 25 años.

Hace aproximadamente 14 años, Cortés abrió Chula’s, en una tienda sobre Sebastopol Road, y luego, hace tres años, agregó una tienda cercana para triplicar su espacio total a 6,000 pies cuadrados. Los dos lugares venden productos como ropa para bautizos, primeras comuniones y quinceañeras, además de suministros para fiestas y flores. También renta manteles, mesas y sillas.

Cortés dijo que ella se encontraba en Roseland porque tenía un buen volumen de tráfico de vehículos y peatones, y una gran concentración de empresas propiedad de latinos.

“Vi un futuro aquí”, dijo.

Con información de la reportera de The Press Democrat, Eloísa Ruano, y el editor de La Prensa Sonoma, Ricardo Ibarra.

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