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Carnicerías en el condado de Sonoma para esos fines de semana de parrilladas

Ricardo Ibarra
Written by Ricardo Ibarra

Por costumbre, le llamamos “carnita asada” a las invitaciones que solemos hacer a los compas para pasar el rato un fin de semana en casa. Pero no siempre es carne lo que terminamos poniendo en el asador cuando decimos, “¡cáele a la carnita asada!”.

Ante la lumbre del carbón de mezquite suelen escurrirse los jugos de los bisteces de arrachera o de diezmillo. El chorizo seco, las costillas bien recortadas de res, las piernas de pollo suelen sudar sus propiedades hasta hacernos salivar. En la parrilla terminan también las mentadas salchichas ‘hot link’ derramando sus aceites enervantes.

En el condado de Sonoma hay varias carnicerías estilo mexicano que tienen carne ya marinada o preparada al pastor. Picada para la discada, si es que no va usar el asador. Cortes que no suele encontrar en otros lugares.

Para armar el convite, la “carnita asada” puede presentar otras opciones alimenticias, y más ahora con el impulso que ha ganado entre las masas el veganismo y el vegetarianismo. O el ovolactovegetarianismo. Las carnicerías tienen para todos. Son el lugar indicado para adquirir tortillas para los tacos o para las quesadillas hechas con queso asadero, o con adobera, o qué tal con quesillo oaxaqueño.

Las carnicerías también son fuente de vegetales que acompañan los platillos de la “carne asada”, como las cebollitas, los chiles gúeros para rellenar con queso, pencas de nopal, elotes untados con sal, limón y chile en polvo; zucchinis, hongos, pimientos, chiles, incluso las papas envueltas con aluminio y rellenas con tocino y mantequilla.

Una tarde de “carnita asada” puede volverse insípida sin las clásicas salsas elaboradas con tomatillo, chile de árbol, cilantro y ajo. O el clásico pico de gallo con jitomate, cebolla y chile verde. Agréguele nopales rayados y la fiesta adquiere otra dimensión.

¿Quién lleva los frijoles? El plan para la tarde bien podría irse mucho al carajo sin la ancestral olla caliente de leguminosas. Porque una carne asada sin frijoles es como un atardecer sin sol: es imposible. Aléjese de quien lo invite a una “carnita asada” sin frijoles. Es más, elimine a esa persona de sus contactos en Facebook. El frijol es un patrimonio gastronómico que el mexicano valora en cualquier parte del mundo y lo comparte sin distinción de clases, credos o razas.

Ya si quiere brindar todas las atenciones como anfitrión o si asiste como invitado y no quiere llegar de gorrón con las manos vacías, puede cargar con la botana, llévese unos totopos, chicharrón, cecina, incluso las opciones más saludables como la jícama, los pepinos, el apio y las zanahorias. Los curtidos son una delicia: cueritos, patitas de puerco; jalapeños, zanahorias.

Algunas de las localidades que puede consultar arriba en la galería de imágenes son las carnicerías en Lola’s Market, Rancho Mendoza, Casa del Mole, La Tradición, Estrella’s, Castañeda’s, Ortega’s, La Guadalupana, Super Latino, Mi Chatita, Los Reyes, Juanita’s, El Brinquito, Los Pinos y Martin’s, distribuidas en todas direcciones del condado de Sonoma.

Y como las carnicerías no sólo venden carne, puede de una vez acarrear todo lo demás, el postre por ejemplo, ya sea el flan, los plátanos machos, el pastel de tres leches, el pan dulce, el arroz con leche, las gelatinas, el agua de horchata o las paletas de cajeta. Al fin y al cabo que la dieta puede volver a empezar con el inicio de la semana. ¡Provecho!

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Posted by La Prensa Sonoma on Wednesday, February 7, 2018

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