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Almuerzos saludables continuarán en escuelas del condado de Sonoma

The Press Democrat [English version]

Zayda González dio una gran mordida a un pedazo de hamburguesa hecha con pollo empanizado, pero la alumna de tercer grado en Thomas Page Academy, evitó comer el pan de trigo.

“Tiene un sabor raro”, dijo su compañera de clase, Kalli Romero, de 9 años, quien sí comió la suya. “Es la textura”, agregó.

Las escuelas de Cotati y de Rohnert Park dejaron su pan blanco y arroz por más opciones con granos enteros, años antes de que el gobierno federal empezara a requerirlo en 2012, como parte de la iniciativa de almuerzos saludables de Michelle Obama, dijo Suzie King, coordinadora de servicios alimentarios del distrito.

El primer cambio ocurrió en 2014, explicó King, cuando las escuelas tuvieron que bajar el sodio en sus comidas hasta 1,230 mg, un recorte de 12 por ciento. Era esperado que los niveles de sodio en los alimentos bajara este año a 935 mg, pero la administración de Trump congeló estas normativas nutricionales.

El secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Sonny Perdue, anunció la semana pasada que echará abajo la iniciativa, permitiendo que las escuelas, al menos hasta el año 2020, continúen sirviendo comidas con hasta 1,230 mg de sodio, o 65 por ciento del objetivo diario.

Perdue continuará renunciando a regulaciones que habían requerido que todos los almuerzos fueran ricos en granos enteros, y que las escuelas dieran leche con sabor de uno por cierto. El secretario de Agricultura sostiene que el cambio da flexibilidad a las escuelas para preparar comidas más “atractivas”.

“Si los niños no están comiendo su comida, y está terminando en la basura, no están recibiendo ninguna nutrición”, dijo.

Los defensores de la salud, sin embargo, argumentaron que las normas nutricionales son necesarias para revertir la tasa de obesidad infantil, que se ha triplicado desde los años setenta.

Funcionarios del distrito escolar de Cotati y Rohnert Park recibieron más flexibilidad por parte del gobierno, aunque no planearon muchos cambios.

Queremos proveer almuerzos sanos y nutritivos para nuestros estudiantes, pero apreciamos el control local y la flexibilidad local”, dijo Robert Haley, superintendente de distrito.

Los proveedores inicialmente lucharon para proporcionar comida sabrosa, que cumplía con los límites de sodio —contenido en la sal— cuando las reglas cambiaron en 2014, dijo King. Mientras que los estudiantes no notaron la primera reducción de sodio, se preocupó de que sí lo notarían si los federales forzaban al distrito a disminuir los niveles aún más.

“Imagínese tratar de eliminar 300 miligramos de sal de una comida”, dijo.

“La sal es un condimento. Nosotros como estadounidenses usamos demasiada sal, pero si dejas la sal, tu comida se vuelve insípida”.

El distrito probablemente también habría tenido que recortar las opciones del menú, debido a los limitados ingredientes bajos en sodio disponibles, dijo King, quien todavía está considerando si traerá de vuelta leche con chocolate de uno por ciento.

Santa Rosa City Schools, el distrito más grande del condado, no planea relajar sus estándares. El distrito continuará ofreciendo leche descremada, pan integral y multigrano, pasta y pizza, dijo Kenneth Bunns, director de servicios de nutrición infantil. Hasta ahora en este año escolar, han servido unos 700,000 almuerzos escolares.

“Es nuestra creencia que las opciones de alimentos saludables tendrán un gran impacto en el estilo de vida de nuestros estudiantes, y ayudará a proporcionarles información para tomar decisiones saludables en el futuro”, dijo Bunns.

King dijo que su distrito sirve alrededor de 1,400 a 1,500 almuerzos diarios. Casi la mitad va a los niños que califican para almuerzo gratis o a precio reducido.

Las escuelas deben seguir los estándares de nutrición establecidos por el gobierno federal para ser reembolsados ​​por los almuerzos gratuitos o a precio reducido. King dijo que el gobierno reembolsa al distrito aproximadamente $1.3 millones anuales.

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